martes, 17 de mayo de 2016

SRI AUROBINDO - LA RESURRECCIÓN Mayo de 2016


Soy Sri Aurobindo. Hermanas y hermanos encarnados, instalémonos en primer lugar, si lo quieren, en el Silencio previo a la conciencia de la Resurrección.

…Silencio …

Vengo a vosotros, acompañado del Espíritu del Sol y del Coro de los Ángeles, en el corazón del Uno. Mis palabras no necesitarán de ser numerosas, se trata, sobre todo, para cada uno de vosotros, de instalarse en este Silencio, y a través de la comunión de nuestros corazones, y de dejar instalarse lo que está a vuestra puerta.

Las primicias de vuestra Resurrección están efectivamente allí. En vuestra Presencia, en su Ausencia y en vuestro Silencio se disipan los últimos velos del confinamiento. Desde ahora en adelante la Luz y su Inteligencia tocan y penetran cada parcela de vuestra conciencia y de vuestro cuerpo, realizando la junción de Puerta a Puerta, de Estrella a Estrella, de la verdad de la Luz y del principio mismo de vuestra Resurrección.

Mi presencia no está pues destinada a daros aclaraciones suplementarias o complementarias, sino más bien de permitiros, dondequiera que estéis, de dejar emerger, de dejar florecer la conjunción del masculino sagrado y del femenino sagrado, dándoos la posibilidad de manifestación cada vez más precisa del andrógino primordial acoplado al Verbo Creador, ambos en resonancia con lo que fue vinculado y llamado el 11º cuerpo y el 12º cuerpo.

La junción y la coordinación del andrógino primordial y del Verbo Creador finalizan el encendido de vuestra Merkabah inter-dimensional, de vuestro vehículo ascensional, y esto, de manera cada vez más extensiva y cada vez más visible, tal como ha sido descrito por Ma Ananda Moyi.

Existe un cierto número de elementos previos, si puedo decir, a la manifestación de vuestra Resurrección, antes incluso de la Llamada de María y antes del momento colectivo de la Liberación de la Tierra, a nivel de vuestras conciencias.

En el espacio de mis silencios, por la Gracia de la Luz, del Espíritu del Sol y del Coro de los Ángeles, esto se despliega ahora mismo, dándoos una muestra o la totalidad de esta vivencia.

Hace más de seis años, había evocado largamente la fusión del Éter y la Obra al Azul. Hoy, así como esto os ha sido explicado por los Ancianos, esta alquimia toca a su final, revelando vuestro cuerpo de gloria y vuestra inmortalidad, poniendo fin, de manera irremediable, a todo sufrimiento, a toda separación, así como a toda muerte.

El simple hecho de llevar vuestra mirada y vuestra atención sobre los respectivos emplazamientos del 11º cuerpo y del 12º cuerpo – situados, os lo recuerdo, en su punto de emergencia, al nivel del labio superior, y por encima de la bola de la nariz – os da a vivir esta Resurrección. Así que, en este instante como en todo instante, os es posible, más allá de los síntomas y señales dados por nuestra hermana Ma Ananda, de facilitar la instalación de lo que ha sido descrito.

La fusión del 11º cuerpo y el 12º cuerpo puede dar un cierto número de sensaciones sobre vuestra cara, sobre los cuales no es útil de retrasarse porque nada reemplaza vuestra vivencia y la evidencia de este vivido. Más allá de los signos y de los síntomas descritos por Ma Ananda, se produce un mecanismo localizable, para los que viven las vibraciones, a nivel de la Corona de la cabeza. La Corona, constituida por la conexión de las doce Estrellas, va a desplazarse y a elevarse hacia la pequeña Corona de la cabeza. La Inteligencia de la Luz – en el momento más oportuno para cada uno de vosotros, y lo más tarde en el momento de la Llamada de María – os eleva, no para retiraros de vuestro cuerpo, sino para abrirla a sus nuevas bandas de frecuencia, a sus nuevas manifestaciones.

En el silencio, en el soplo de vuestra respiración calmada, se eleva la Corona radiante de la cabeza.

…Silencio …



En esta percepción se vive y puede vivirse el conjunto de los elementos comunicados por Ma. Ananda.

…Silencio …

Es en el ajustamiento final entre lo efímero y el Eterno que se producirán los signos que precederán la Llamada de María, así como la Llamada de María. Esta nueva abertura, si puedo decir, es lo que os quitará de manera definitiva, si aún no está hecho, de la ilusión de la persona, de la ilusión de este mundo y de la ilusión de toda historia, concretando el regreso a la Eternidad y, sobre todo y, ante todo, el regreso a la Libertad. No solamente interior, como fue el caso para Liberados Vivientes, pero de manera íntegra y total.

En esta densidad nueva, porque se trata bien de una densidad, la densidad de la Luz reemplaza la densidad del cuerpo.

Es en este estado y en esta conciencia que resucitáis. Así como pudo decirlo nuestro Comendador, la mariposa ha nacido. Ella seca sus alas y prepara su vuelo, creando lo que ha sido llamado el alumbramiento y la salvación, dándoos a vivir la realidad de vuestra eternidad, la realidad del Amor, no soportando ninguna condición de este mundo ni alguna limitación de este mundo, haciéndoos vivir que es en vuestra humanidad y en vuestra humildad, el hecho de que no sois de este mundo, sino sobre este mundo. Es así como salís de manera definitiva de toda dualidad y del dualismo inexorable de este mundo encerrado. Es en esto que encontrareis la fuerza de recorrer lo que le queda a recorrer hasta el vencimiento de esta dimensión.

Cualquiera que sea el tipo de manifestaciones inesperadas ya ocurridas o por venir en lo que está a vivir, está allí donde se sitúan el último Transito y el Regreso final, el reajuste y el realineamiento de la conciencia y de esta esfera terrestre con la Luz de la Fuente, y con el plano de manifestación creado hace mucho tiempo por ciertas entidades creadoras de mundos.

La llamada a esta Resurrección se hace cada vez más urgente en cada uno de vosotros como en todas las estructuras de este mundo y de esta sociedad. No es más ahora cuestión de elección, excepto en las últimas Gracias Mariales, sino más bien concretización y de manifestación de cada una de vuestras propias verdades.

…Silencio …


En el silencio del instante presente, esto se celebra en vosotros.

Esta elevación vibratoria y esta elevación de la Corona de la cabeza es un mecanismo pre- ascensional, dándoos en cierto modo por anticipación la certeza inquebrantable, por lo vivido, de lo que sois.

En lo que está por vivir, hay solo un Silencio. Hasta si unas formas pueden aparecer, y unos colores, como esto ha sido explicado, en el momento en que entráis como ahora en vuestra alineación en el Corazón del Corazón, entonces no quedan más que una certeza y una Evidencia de lo que sois, sin que esto sufra la menor interrogación, y la menor pregunta. En este estado interior, vuestra persona se diluye, los mecanismos de funcionamiento de la persona se asientan y se apagan de ellos-mismos, reemplazados por la vacuidad de la plenitud que no es de este mundo. Esto es el sentido de mi intervención aquí mismo, como para cada uno de los que escucharán y leerán esto.

…Silencio …


El canto del Espíritu suena tal vez en vuestras cuerdas celestiales, en el Canal Marial, en vuestras células, pero cualquiera que sea la manifestación o la ausencia de manifestación, esto no molesta en nada la emergencia de lo que ocurre.

El movimiento es pues un movimiento del exterior hacia el interior, cónyuge al mismo movimiento del interior hacia el exterior, aboliendo así, como esto ha sido explicado, la última separación y los últimos sufrimientos.

El corazón órgano, el corazón vibral y el corazón energético participan también en este levantamiento de las últimas separaciones.

… Silencio…


Si percibís las vibraciones, sea cual sea la intensidad, vuestra conciencia permanece clara. Ella va más allá de la identificación con la vibración – ya que la conciencia es vibración – y permite que estéis en la antesala del Último.

La Última Presencia es un punto de equilibrio en el Corazón del Corazón. La Resurrección ya se olvidó de las etapas anteriores, revelándoos entonces de manera lúcida que jamás hubo etapas anteriores, salvo en el seno de la persona, en el seno de una historia temporal ligada al confinamiento y a los diferentes ciclos pasados, para algunos de vosotros, en el curso de dichos períodos.

La Morada de Paz Suprema os conduce naturalmente a vuestra Resurrección.

Hasta ahora y de manera más y más regular podéis beneficiaros con nuestro aporte, con nuestra comunión, para vivir vuestra disolución y desaparición y regresar al seno de la persona, colmados y saciados de Luz. Para muchos de vosotros hasta ahora aquello no duraba de forma permanente porque el momento no había llegado. Ahora bien, el momento ha llegado de no estar más frenado o retenido por ninguna circunstancia ligada a este mundo. Si vuestra humildad, vuestra transparencia lo permiten, el acceso a aquella estabilidad se da naturalmente.

Ya no se trata siquiera de un posicionamiento o de un punto de vista de la conciencia, poniendo fin a la especie de dicotomía entre la persona y el observador, así como la experiencia de la Libertad, el Absoluto. Es justamente la desaparición de esas barreras, de esas reticencias, de esos últimos velos, lo que posibilita la reunificación total de vuestro ser, en este mundo y a través de este mundo. Aquello es mucho más importante que todas las revelaciones vividas y experimentadas hasta ahora. Es el momento de vuestro sacrificio, el momento del don total a la Fuente, a lo que sois.

En cada uno de mis silencios, en su duración, aquello se manifiesta a fin de que se establezca y permanezca en vosotros.

… Silencio…


Es en esta Resurrección, más allá de todas las manifestaciones descritas por Ma y por otros, cómo vivís realmente la Liberación, antes siquiera de la Liberación colectiva, sin siquiera transitar por la percepción de lo que era necesario hasta ahora: la Onda de Vida, el Canal Marial, las Coronas radiantes. La Eternidad ocupa todo el espacio y no deja subsistir, durante la experiencia, ningún vehículo, ninguna forma y ninguna identidad, dándoos a vivir entonces, de manera integral, el Amor-Luz sin condiciones, amplificando vuestra sabiduría.

En aquella vivencia instantánea, no quedan posibilidades para observar, para racionalizar, para creer o no creer. Solamente queda aquello, que ocupa todo el espacio, todos los tiempos y todas vuestras formas.

… Silencio…


En aquel espacio no hay ningún esfuerzo de cualquier estructura efímera que sea. Existe, por supuesto, el estado de Gracia y, al mismo tiempo, densidad y liviandad pues uno no difiere del otro en vuestra eternidad.

… Silencio…


El sonido puede seguir guiándoos, la vibración de la Corona también pero incluso estos elementos os parecen lejanos, os parecen no relacionarse con lo que está ahí.

Incluso mis palabras, mi identidad y mi presencia os parecen insignificantes comparados con lo que se vive.

… Silencio…


El silencio llena la inmensidad.

… Silencio…


El aliento también se hace más y más lejano. El esquema corporal parece diluirse.

… Silencio…


Las referencias habituales de la posición de vuestro cuerpo y de vuestra conciencia se alejan también.

… Silencio…


Mis palabras os parecen salir tanto de vosotros mismos como de mí como de todas partes.

Ya nada puede ser localizado ni siquiera existir. Las referencias habituales en este mundo, en cuanto a tiempo y espacio, se fusionan y se alejan.

… Silencio…


Toda idea, pensamiento o vivencia de la persona se aleja también.

… Silencio…


Y ahí, ningún sentimiento, ninguna idea, ninguna percepción. Sólo eso.

… Silencio…


Todo está a la vez, y al mismo tiempo, lejano y cercano. Hasta la distancia queda abolida.

… Silencio…


La conciencia misma ya no queda mantenida ni retenida por cualquier elemento que sea.

… Silencio…


Ahí donde estás quedas incapacitado para definir y para nombrar. Solamente subsiste aquello.

… Silencio…


Ningún pensamiento, ninguna idea puede aparecer y emerger.

El Amor-Luz llena todo.

… Silencio…


Una paz desconocida aparece.

… Silencio…


Y ahí, seguramente, te reconoces, parcial o totalmente.

… Silencio…


Ya ninguna palabra sirve, ni siquiera es deseable.

… Silencio…


Permanece así mientras no hay nadie.

… Silencio…


Soy Sri Aurobindo y bendigo aquello. En las circunstancias que desees, podrás instalarte como quieras en aquello.

… Silencio…


Así es el Amor, sin objeto y sin sujeto, sin relación con causa alguna ni con resultado alguno.

… Silencio…


Mis saludos para ti, que lo has vivido parcial o totalmente. Tu corona de gloria recupera su lugar en tu persona, en ese cuerpo viviente, efímero como eterno.

… Silencio…


Toma todo el tiempo y ocupa todo el espacio que la Inteligencia de la Luz juzgue necesario. En adelante no nos necesitas, ni de ti ni de nadie para reconocerte y vivirlo.

Saludo tu esencia, saludo a la Fuente, te saludo estés donde estés y permanezco en silencio.

… Silencio…






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Todo lo que se presenta aquí es para tu discernimiento, nada es verdad absoluta. Discierne con tu corazón, con tu dios interno. Aquello que te resuene en hora buena y que te enriquezca, si así lo sientes, lo que no te resuene hazlo a un lado.

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