miércoles, 25 de noviembre de 2015

HERMANO K 24 DE NOVIEMBRE DE 2014 (estaba pendiente de traducción)


HERMANO K

Algunas aclaraciones

Soy Hermano K, Hermanos y hermanas bien amados. Permitidme compartir con vosotros un instante de Silencio Interior para que exprese a continuación, una serie de elementos relativos a lo que se desarrolla en vosotros, en estos momentos y, sobre todo, en el planeta. Os aporto mis bendiciones dentro de este Silencio antes de comenzar a expresarme.

… Silencio…



Os propongo en este día, mostraros algunos elementos. Estos elementos no tienen nada que ver con la complejidad que hayáis encontrado en la exposición de Un Amigo, sobre la alquimia entre el cuerpo físico y el cuerpo de Êtreté. Vengo a ofreceros algunos elementos para reflexionar, relativos a varios conceptos que os ayudarán a mejorar vuestra Claridad y Precisión, así como vuestra capacidad de veros. Para eso es indispensable establecer una serie de diferencias entre algunas palabras.

Silencio interior y silencio exterior
La primera de estas palabras es, evidentemente, el Silencio; este período propicia la aparición del Silencio Interior. El Silencio Interior está directamente relacionado con la vacuidad, con la Trasparencia y la desaparición de la persona. En este estado de Silencio Interior, no puede existir ninguna emoción, ninguna visión; ninguna manifestación, incluso de la Vibración. Todo está en calma, todo es perfecto, todo es silencio. Ahí se sitúa el estado de la Infinita Presencia y el Absoluto. El silencio exterior está vinculado, evidentemente al cese de la proyección de la conciencia en el exterior, ya concierna a los pensamientos, a las emociones, como a las ideas o incluso la magnificación de la energía en vosotros y alrededor de vosotros. El ego reclama siempre el Silencio exterior; el ruido exterior perturba al ego que busca encontrarse él mismo y no puede encontrarlo donde lo busca. El Silencio Interior es una Evidencia porque es Silencio es lo que precede a toda Creación y participa del no-Ser y del Absoluto.

Necesidades y deseos

Vamos a hablar, a continuación, de las necesidades y los deseos. La personalidad inferior, inscrita en el fuego vital, manifestará de manera inexorable y perpetua, esos deseos. Esos deseos son la fuente de los apegos; los apegos son fuente de sufrimiento. La necesidad es lo que pide el cuerpo así como vuestra vida, pero no proviene de un deseo, sino realmente de algo que puede faltar en el funcionamiento de vuestro cuerpo, o incluso, en el funcionamiento de vuestros pensamientos y emociones. El deseo procede, por tanto, del ego; la necesidad procede, de la conciencia vital, pacificada y elevada por el Fuego Vibral.

La Liberación anterior a la Liberación colectiva, se refleja por una desaparición de todo deseo; están allí cuando se presenta la ocasión pero no es algo que se manifieste sin que la conciencia esté consciente, sin que la conciencia pueda confirmar. La necesidad corresponde a lo que es necesario para mantener la vida, sin mezclarlo con cualquier proyección de la conciencia o con cualquier deseo o apego. La necesidad está, por tanto, libre de todo apego, mientras que el deseo, es consecuencia del apego.

La conciencia y la a-conciencia

La conciencia, independientemente de su forma limitada, ilimitada o del Sí, tiene una necesidad de manifestación, es decir de proyección y de experimentación, de la búsqueda de algo que pueda encontrar que no hará más que rozar o tocar por momentos, antes de volver al estado inicial. La a-conciencia, que bordea la Infinita Presencia, suprime cualquier elemento relacionado con la misma conciencia. En el Silencio Interior de la a-conciencia, la única posible manifestación es la inmersión en la Luz Blanca.

Si en vuestros espacios interiores, aparecen otras cosas que esta vacuidad, si en los espacios de vuestro Silencio Interior, aparecen elementos de alguna manera coloreados, si aparece esta conciencia no controlada de alguna forma por la a-conciencia, que no es un control o un obstáculo, sino una revelación de lo que siempre ha estado allí, entonces no puede existir ninguna reversión. Todo lo que se manifiesta en la conciencia que no ha tocado la a-conciencia, estará en relación, en la manifestación como en las consecuencias, directamente relacionada con el libre albedrío que os recuerdo, no es la Libertad; es decir que os sitúa de forma automática y permanente, bajo la ley de acción-reacción y, por tanto, de la causalidad.

La a-conciencia que es el no-Ser, el Absoluto, es también el lugar donde no puede haber ninguna proyección, ninguna manifestación y donde todo, está contenido en el no-Ser, dando la posibilidad de experimentar toda la gama de la conciencia sin estar apegada, encadenada o dependiente.

El resultado de la a-conciencia es la Paz definitiva. El resultado de la conciencia, incluso en su forma ilimitada que está, no obstante, limitada a la existencia de una conciencia, se reflejará siempre, por una forma de dualidad, incluso fuera de toda línea de depredación. Esta dualidad no es la dualidad tal y como la conocéis, sino justamente la necesidad de proyectase en una experiencia vinculada al alma, dando un punto de comparación. No existe en la a-conciencia ningún punto de comparación porque comprende, tanto al Ser como al no-Ser.

El cuerpo físico se vuelve, yo diría, resistente al sufrimiento, lo que quiere decir que lo que se percibe en la personalidad egoica, se manifiesta como en todos, pero no puede impactar nada al nivel del ser que vuelve a la Eternidad, en su Êtreté como en su no-Ser.
La Verdad

La verdad es relativa y contextual en la conciencia. La Verdad es absoluta, irremediable y única, en el Absoluto.

La conciencia del Sí como la conciencia egoica, es una pregunta en sí misma así como en el exterior de ella y en permanente discriminación y no juicio. El Absoluto no tiene nada que hacer con la discriminación, con la vida, con nada del exterior o lo que sea del interior.

En la conciencia egoica, el Silencio, para establecerse en el Interior, necesita el silencio exterior. En el Absoluto, el Silencio Interior se obtiene espontáneamente y no puede ser molestado en ningún caso por la ausencia de silencio exterior.

En la conciencia existirá siempre un cuerpo de deseo además del cuerpo de necesidades. En el Absoluto no existe ya el cuerpo de deseo, no existen más que las necesidades perfectamente conocidas, perfectamente vistas, cualquiera que sean las áreas psicológicas o fisiológicas que están involucradas o relacionadas. La conciencia del ego así como la conciencia del Sí, manifiestan siempre la necesidad de movimiento. Eso afecta también tanto a las emociones y a los pensamientos, como al cuerpo. El Absoluto está asentado tanto en el movimiento como en la ausencia de movimiento, pero la ausencia de movimiento y por tanto la ausencia de pensamientos y emociones es predominante y en el centro de la escena.

La conciencia egoica, la conciencia del Sí, se enfrentan a una evolución y a un desarrollo en todos los sentidos del término. El Absoluto sin conciencia, no tiene nada que hacer con el movimiento. El movimiento es él mismo a través de su inmovilidad. La conciencia del ego, tiene necesidad de adherirse, para seducir, para buscar la aprobación y luego, buscar la mirada del otro. La conciencia del Sí, muestra cierta autonomía pero no Libertad. El Absoluto es autonomía y Libertad total e imprescriptible. La conciencia de ego y la conciencia del Sí, independientemente del movimiento, están vinculadas al cambio y a la transformación. El Absoluto no conoce el cambio, ni la trasformación ni el movimiento.

En el estado del no Silencio Interior, todos los escenarios son posibles, tanto en la conciencia egoica como en la conciencia del Sí. En el Silencio del Absoluto, no hay nada que pueda desviarse de esa Nada que contiene Todo.

La conciencia del Sí como la conciencia egoica, busca una satisfacción a través de la experiencia. El Absoluto no busca ninguna experiencia, aunque la viva. La conciencia egoica como la conciencia del Sí, necesitan un objetivo. El Absoluto no tiene ningún objetivo. La conciencia egoica como la conciencia del Sí, tienen necesidad de atención y de proyectos. El Absoluto no tiene ni proyectos ni otra cosa que altere lo que es. La conciencia del Sí así como la conciencia del ego, buscan la Paz. El Absoluto es la Paz. La conciencia de ego así como la conciencia del Sí, necesitan verse en la Luz y llenarse de Luz. El Absoluto, en tanto que no-Ser, es la fuente del Ser y, por tanto, la Fuente de la Luz. No tiene nada que demostrar, ella Es, más allá del “Yo Soy”, más allá del “Yo Soy Uno” y más allá de toda identificación a una forma, a un espacio o un tiempo.

La conciencia del ego conoce la aflicción del tiempo. La conciencia del Sí, conoce el tiempo. El Absoluto, no conoce ningún tiempo. La conciencia egoica produce el sufrimiento. La conciencia del sí, evacúa sus sufrimientos de diferentes maneras. El Absoluto no tiene nada que hacer con los sufrimientos. Eso no le impacta porque no es ni los sufrimientos ni nada que concierna a la persona. La conciencia del ego no conoce más que la alegría subordinada a la satisfacción de un deseo o de un placer. La conciencia del Sí encuentra su Alegría en su propia contemplación. El Absoluto es la Alegría de la desaparición.

La conciencia egoica no conoce más que el amor limitado, independientemente de su nombre. La conciencia del Sí vive el Amor como una proyección de la conciencia. El Absoluto Es el Amor, con o sin la Luz, con o sin la sombra, con o sin la persona. El Absoluto no tiene ninguna manifestación perceptible. Yo diría que el Absoluto representa, para la conciencia del ego como para la conciencia del Sí, ya sea una herejía, ya sea una imposibilidad; lo que es, de hecho, exacto, hasta tal punto, que la conciencia del Sí juzga siempre al Absoluto como algo que entra a través del Sí y, por tanto, como el Diablo. La conciencia del ego puede conocer la salud como la enfermedad. La conciencia del Sí está tan saturada de Luz, que las únicas enfermedades posibles, son enfermedades, yo diría, de la Luz en resonancia con el cuerpo; lo que ha sido llamado por Un Amigo, el fuego vital. El Absoluto no tiene nada que hacer con la enfermedad o el sufrimiento. Está en el no-Ser y el no-Ser Es.

Existen, por tanto, innumerables referencias que permiten situaros el Absoluto sin preguntas acerca de su situación en el tiempo y en el espacio. La conciencia de ego, es el resultado del pasado y la proyección hacia el futuro. La conciencia del Sí es el reflejo de la Luz dentro de uno mismo. El Absoluto es su propia fuente y su propia autonomía.

La conciencia de ego depende de la mirada, de la relación y de las interacciones. La conciencia del Sí no depende más que de la cantidad de Luz. La conciencia egoica es, por supuesto, sufrimientos y resistencias. La conciencia del sí, es satisfacción y también éxtasis. El Absoluto es una íntasis vinculada al Vacío y al Pleno, que no depende de ninguna circunstancia, de ninguna satisfacción ya que eso concierne a la Luz y la propia fuente de la Luz que se encuentra en el interior del Ser como en el no-Ser. La conciencia del ego es un concepto alterado y una manifestación alterada. La conciencia del Sí es la manifestación de la Luz. El Absoluto es el estado de Luz y participa en esta de Luz. La conciencia del ego pretende no depender de nada; entonces, depende de todo. La conciencia del sí no depende más que de la Luz recibida y aceptada. El Absoluto es su propia fuente de Luz en tanto que no-Ser previo al Ser.

La conciencia del ego tiene como principio, verse como inmortal y rechaza su propia muerte. La conciencia del Sí se deleita en la Luz. El Absoluto es la Luz y no puede, por tanto, complacerse, sino Ser la Luz y, solamente, ser eso. La conciencia del ego, busca la Luz. La conciencia del Sí, recibe la Luz. El Absoluto, es Luz y también lo que es anterior a la Luz. Para la conciencia del ego, se busca el Sí; el Absoluto no puede ser conceptualizado. La conciencia de sí y del Sí, se reconoce por la imitación en la recepción de la Luz. El Absoluto no tiene nada que hacer con las dos proposiciones precedentes. Como podéis ver, según las diferentes posibilidades de la conciencia en manifestación y fuera de manifestación, lo que se desarrolla puede ser muy diferente.

La conciencia del ego trata de recrear la armonía en la falta de armonía. La conciencia del Sí cultiva y desarrolla la armonía. El Absoluto no tiene nada que hacer con la armonía o la disarmonía en este mundo, porque no está prisionero de los conceptos de este mundo. La Libertad y la Autonomía de la que os he hablado ampliamente, se encuentran en la conciencia del Sí y también en el Absoluto. De todas formas, la Autonomía y la Libertad del sí está condicionada por la Luz. La Libertad y la Autonomía del Absoluto, no está condicionada ni por la Luz ni por nada más. Dentro de la conciencia del ego hay, a veces, evidencias, pero raramente. Dentro de la Conciencia del Sí, la armonía está, a menudo, presente. El Absoluto, en cuanto a él, no tiene nada que hacer con las nociones de armonía o disarmonía. Está, por tanto, más allá de la armonía y la disarmonía. La conciencia del ego ve el bien y el mal, a través del filtro el ego y de la apropiación. La conciencia del Sí es el cumplimiento del Ser, pero no conoce en ningún caso, el no-Ser, El Absoluto no tiene ninguna referencia con las dos proposiciones precedentes.

La conciencia del ego, depende de la historia, de las circunstancias exteriores y de las circunstancias interiores fisiológicas y psicológicas. La conciencia del Sí, trasciende ciertas necesidades y ciertos deseos. El Absoluto no conoce ni deseos y muy pocas necesidades. La conciencia del ego, se vuelve hacia ella misma. La conciencia del Sí se vuelve hacia el Amor y la difusión de este Amor a través del filtro del bien y del mal. La Unidad es la conclusión del Sí cuando este acepta la disolución del alma. El Absoluto no tiene nada que hacer con el Sí y el Ego; los engloba a los dos, en una realidad más amplia que no conoce ningún límite. La conciencia del ego, es resistencia y no abandono por la manifestación de la voluntad personal La conciencia del Sí es Amor en la manifestación, pero también en la discriminación de lo que le parece ser Amor y no Amor, incluso dentro de la Unidad. El Absoluto no tiene ningún posicionamiento en relación al Amor, porque el Amor es todo lo que él Es, en cada lugar y en cada punto del universo creado como no creado.

La conciencia del ego, trae todo para ella misma y sólo se ocupa de sí misma. La conciencia de la Unidad ve la Unidad y trata de cultivarla. El Absoluto se ríe de la Unidad como de la dualidad, porque engloba a los dos, en la misma realidad. Estos son algunos elementos de reflexión interior y de evidencias que os hará reconocer eso con evidencia y sin ninguna dificultad. La conciencia del ego es lucha y resistencia y oposición. La conciencia del Sí establece la Unidad a través de la relación. El Absoluto es la relación en él.

Estos elementos de reflexión, se inscriben más allá de las definiciones o de los ejemplos que he puesto, y os permitirán verlo, comprenderlo y asumirlo. Recordad simplemente que en estos tiempos especiales, la única referencia que queda, sois vosotros, vosotros mismos. En este momento no habrá nada más, en el mundo, más que vosotros, sólo vosotros. Esto es pavor para la conciencia del ego de base. Esto es, para el Sí, una última elección en cuanto a las elecciones del alma. El Absoluto se ríe y se divierte con todo eso.

Bien amados hermanos y hermanas en la carne, retened esto: la conciencia del ego es resistencia en cualquier campo que sea. La conciencia del Sí, es soltar presa, pero con la persistencia de una voluntad individual, En el Sí aparecen mecanismos de Gracia, pero no son el “Estado de Gracia” o la “Acción de Gracia”. El Absoluto no se plantea la cuestión de la Gracia porque él engloba todo eso.

Hasta aquí lo que tenía que expresaros. Permitidme hacer con vosotros, un instante de Silencio. Eso será mi forma de comulgar con vosotros. Mi nombre es Hermano K y os digo después del silencio: “hasta pronto.



… Silencio…



Hasta pronto.

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