domingo, 5 de julio de 2015

CRISTO PONGO EN TI MI TEMPLO SAGRADO CORAZÓN CANALIZACIONES MAGISTRALES EN EL FUEGO DEL AMOR CRISTO


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Cristo os saluda. Permitidme hermanos y hermanas, aquí y en cualquier lugar, depositar en vuestro Templo mi Sagrado Corazón. El del Amor, el de La Verdad, el que viene a consolaros de cualquier pena y de cualquier sufrimiento y el que viene a aportaros la liberación, si tal lo desea vuestro corazón.

Así deposito en cada uno el don del Amor, el don de la Verdad. En cada uno de vosotros desde ahora, allí estaré. En la intimidad de vuestro corazón nos encontramos y nos encontraremos cada vez más a menudo, y de manera cada vez más evidente, con el fin de sellar nuestra amistad.

Vengo a ofreceros el don de mi Presencia permanente que no es otra cosa que vuestra Presencia. Vengo a demostraros la verdad de vuestro reino que no es de este mundo, que estáis en este mundo pero que no sois de este mundo.

Vengo a pediros de poner vuestros pasos en mis pasos. La Espada de la Verdad es el consuelo de los Justos. Así el Verbo se hizo carne hace 2000 años y hoy el Verbo se hace carne en cada uno de vosotros.

Vengo a bautizaros con el Agua de arriba y el Fuego del cielo. Vengo para restablecer la Verdad en cada uno de vosotros con el fin de que ninguna distancia pueda separarnos más, con el fin de que sean dignos de ser los Hijos Ardientes del Sol.

Vengo a desvelarme en vosotros y ante vosotros. Vengo a daros la mano y vengo a abrazaros, a apretaros contra mi corazón, a apareceros de múltiples maneras, finalizando siempre en una misma Alegría y una misma plenitud.

Vengo, como en aquella época, a lavaros los pies e invitaros a mi mesa. Y saludo a cada uno de vosotros y bendigo a cada uno de vosotros. Id más allá de mis humildes palabras y quedaos sólo con lo esencial: el Amor de nuestro encuentro, el Amor de nuestra revelación común.

Vengo a lavar las manchas de vuestros vestidos. Vengo a demostraros que ya no existe más distancia entre vosotros y yo, con el fin de que os convirtáis en lo que soy, con el fin de que lo seáis verdaderamente.

Acompaño a mi madre en vosotros, en estos tiempos de Resurrección. Algunos de vosotros vivirán el bautismo, otros serán transfigurados. Otros resucitarán a la Verdad del Padre. Cada uno será ganador porque cada uno encontrará lo que Es.

Vengo a llamar a vuestra puerta en la noche más oscura y con la claridad de la esperanza.

...Silencio...



Vengo a deciros: Paz.



...Silencio...



Vengo a espetar a la cara de este mundo que no me reconoció: ¡Basta!. Basta con lo que no es verdadero, basta con lo que esclaviza, basta con el sufrimiento, basta de competición y basta de ilusión.

Muchos de vosotros en la superficie de esta tierra habéis tenido la oportunidad, en el transcurso de vuestras peregrinaciones diversas en este mundo, de encontrarme, de conocerme o de alejaros de mí. Porque ciertos hombres se esforzaron en alterar mi mensaje, en crear una religión, en pretender que sea un salvador exterior cuando mi único sitio está en vosotros, en cada uno de vosotros.

Vengo también a llamaros, en vosotros, por última vez antes de la Llamada de mi madre, a la humildad, a la sencillez, a la Libertad y al respeto de lo sagrado de cada vida, aquí como en todas partes.

Vengo efectivamente para cortar con todo lo que puede restringiros en vuestra Eternidad, todo lo que podría intentar alterar la Luz que sois. Por supuesto que para esto os pido todo el espacio.

Vengo a pediros de nuevo si estáis dispuestos a dejar a los muertos enterrar a los muertos. Vengo a pediros si queréis ser los vivos de la verdadera vida.

No vengo para imponer ni para combatir. Vengo para restablecer la verdad de toda vida. Vengo a depositar de nuevo el canto de la Libertad en vuestro corazón y en vuestros oídos.

No os pido otra cosa que finalmente ser vosotros mismos, restableciéndoos así en la Alegría eterna.

Vengo también, por supuesto, para cumplir las escrituras de mi bien amado Juan. Quien ha sido el primero, en este tiempo, en desvelaros hace ya mucho tiempo los mecanismos de la revelación del Supramental.

Vengo para cumplir y sostener el Juramento y la Promesa. Como los Arcángeles, como los Ancianos, como las Estrellas, como el conjunto de las creaciones de los Mundos Libres, vengo a estar en vosotros.

No cometáis nunca el error de creer que él vendría a deciros, en un cuerpo, qué es lo que soy. Porque el que realiza lo que soy no puede pretender ninguna identificación ni ninguna historia. Esto es una mentira.

Soy la Vía, la Verdad y la Vida y vosotros sois, más que nunca, la Vía, la Verdad y la Vida. Y recordad que ninguno puede hacer trampas en presencia del Sagrado Corazón y en presencia del Espíritu Santo. Porque os quiero de pie y radiantes porque tal es vuestra naturaleza y tal es vuestra manifestación.

Vengo a deciros nuestro Amor, vengo a deciros la perfección de la Libertad.

Vengo a decirte también, además de ser mi 'Amigo' o mi 'Esposa', no pongas más distancia entre tú y yo. Mi Presencia bastará para demostrarte la realidad del Amor.

No vengo para establecer un reino, como algunos todavía lo creen, como hace dos mil años. Vengo para restaurar vuestra Realeza, que no depende de ningún reino sobre este mundo como en ningún mundo. Entonces reconóceme y te reconocerás, sin posibilidad alguna de ser engañado.

Vengo para amarte a la medida de lo que amas y mucho más que esto, porque vengo para darte todo el Amor que eres. Vengo para devolverte a la sencillez de la Vida, a la sencillez del Amor y a la humildad de toda creación.

Vengo para abolir las reglas y las leyes de este mundo que no son las leyes y las reglas de la Fuente. Vengo para remover a los que se permitieron creer que erais su rebaño y ellos vuestros dueños. El único dueño verdadero en el Amor, es el de entre vosotros que es el más simple y el más pequeño. Para ello, hace falta ser grande, muy grande en Amor y muy pobre en este mundo. Así es la abundancia verdadera, así es el corazón, y así es lo esencial.

Ahora que los Cuatro Vivientes están en posición, diría que la mesa esta lista para el último banquete. Vengo para comulgar con vosotros, con todas las especies y sus múltiples formas. No transigiré nada y no permitiré que nada pueda corromper o desviar la verdad de vuestro ser. Nadie aparecerá delante de mí si no está antes en el Ser. Nadie podrá seguir esclavizando la libertad o imponer su punto de vista.

Vengo a mostraros la libertad del Amor en acción.

Vengo para depositar el Verbo en vuestra carne, alumbrando así vuestra conciencia con un nuevo día, en el mismo seno de lo que es limitado.

El conjunto de la Confederación Intergaláctica de los Mundos Libres está ahora aproximándose a vuestra tierra, y son visibles en vuestro sistema solar. Los pueblos de la tierra que os eran invisibles, cual sea la naturaleza de su presencia, os será evidente cada vez más, que esto sea a través de los elfos, o bien a través de los demonios que algunos humanos alimentaron. Todo esto debe ser visto porque nada debe permanecer escondido. Aquí está la justa retribución de este mundo, aquí está la grandeza del Amor y de la Gracia.

Acoger la gracia de nuestro encuentro, es librarse de todo lo que no es Amor. Es soltar todo lo que retenéis, presos de vuestros sentimientos, de vuestras emociones, de vuestros apegos a lo que no es verdadero, es decir a lo que no dura.

Vengo para cumplir, yo también, la promesa de mi regreso, pero os lo recuerdo: del mismo modo que me fui, por la Ascensión y la Resurrección. De la misma manera me presentaré ante vosotros, ante cada uno de vosotros. Pero retened que no estaré en ninguna carne para que nadie os pueda decir que soy esto, es decir Cristo. Todos sois Cristo, aunque no sois “El Cristo”'. Desde ahora, ninguna usurpación con palabras o de presentación podrá durar en el tiempo de esta última tribulación.

Os recuerdo que, en este período, solo vosotros os juzgaréis, no desde el punto de vista de vuestra persona pero a la altura del Amor que habéis dado, que habéis vivido. Porque no puedo hacer otra cosa que revelar vuestro corazón y de esta revelación saldrá todo lo falso que debe ser eliminado, no por la Luz pero por su propia debilidad.

... Silencio...



Vengo para restablecer el reino de la Luz apoyándome en vuestro mundo, liberando su nueva conciencia, su nueva expansión. Vengo también para mostraros lo que no se quiso o no se pudo ver, sean cuales sean las razones, con el fin de que la elección del Amor o del miedo se haga en toda libertad, sin presión, sin condiciones y sin ser afectado por quien sea.

... Silencio...



Vengo también para decir a vuestro corazón: «No tengas miedo, porque el miedo no es nada delante del Amor. Acepta el Amor y el miedo se desvanece. Acéptame como te acepto. Así es tu libertad». Dándote el Agua de Vida y el bautismo del Fuego del Cielo, renaces a la verdadera Vida donde todos los sucedáneos del amor relativos a este mundo serán barridos por el Amor.

Vengo para disolver las marcas que te hacían creer que te apoyabas en una roca y que sin embargo no era más que algodón. Vengo para mostrarte que tu apoyo verdadero, el que nunca traiciona, solo está en la Luz y el Amor. No vengo para hacerte crecer o permitirte que vivas mejor en este mundo, como algunos lo esperan o lo creen, pero vengo para la liberación, para el alumbramiento.

Así que cuento contigo, tú que estás escuchando o que estás leyendo, para tener tu casa limpia, para cultivar en ti la benevolencia, la mirada justa, la palabra justa, la atención justa; vengo para que descubras que hasta tu peor enemigo no es nada con relación al Amor que sois.

Vengo para decirte, por supuesto, que soy lo que eres y eres lo que soy. Vengo para decirte que estas dotado, como cada vida, como cada forma, exactamente de la misma dosis de Amor que es una dosis que no se contabiliza y que crece cada día, en el momento en que me hayas reconocido.

No te pido idealizarme, no te pido hacer de mí un salvador de alguna carne o de alguna perennidad de esta ilusión. Vengo a romper las murallas del ego con la potencia del Amor.

Igualmente, cada uno de vosotros es capaz de hacer la misma cosa, de tirar abajo las murallas de vuestros propios miedos, simplemente siendo esto, este Amor incondicional cuya fe es mucho más grande que el más grande de los desastres desde el punto de vista de la persona.

Vengo para mostrarte cuales son mis frutos y cuáles son tus frutos.

Vendré también, para cada uno de vosotros, a solicitaros una última vez a la verdad del Amor antes de que la Espada de la Verdad venga para cortar lo que no es el Amor. Porque te quiero libre, porque te quiero tal como eres, no para llevarte pero más bien para devolverte a ti mismo.

Recuerda sobre todo que no hay nada más que puedas hacer que Amar. Porque el Amor se convertirá cada vez más en la solución a todo lo que puede presentarse, viniendo a veces a tumbar las leyes de este mundo y los convenios de este mundo. Pero el portador de la Espada de la Verdad no fallará a la Verdad, solo podrá cumplir con ella y revelarla. No habrá lugar para una reivindicación personal, no habrá lugar para la mentira, para la apropiación o para la manipulación. Vengo para darte la oportunidad de ser justo y recto, de ser el corazón elevado que ha trasmutado las circunstancias de este mundo solo con la potencia de su Amor y no a través de combates estériles que únicamente atañan al bien y al mal.

Entonces vengo para restablecer la verdad del ser y de la Vida, sin miramiento por las limitaciones efímeras de este mundo las haya donde las haya. Y tú que todavía estuvieras tibio, quiero decirte que debes elegir porque o estarás frío o estarás ardiendo, consumiéndote del Fuego del Amor o frío privado del calor del Amor. No puede haber medias tintas, no puede haber compromiso alguno, no puede haber una tercera vía. No pueden haber nuevas ilusiones, excepto si tú mismo te niegas a ver la verdad del Amor, pero esto será tu elección y esto será tu libertad. Esta libertad no es la libertad del Amor, es la libertad de creer una y otra vez en historias, en guiones, en proyecciones.

Dejo el Coro de los Ángeles cantar en tus oídos. Dejo a mis ángeles, a los Ángeles del Señor, de nuevo acercarse a ti para acompañarte en tu Liberación. Vengo también para rezar a tu lado para que mi Padre te conceda la visión clara y el anclaje necesario para vivir lo que viene. Así, rezaré para cada uno de vosotros, no como una súplica más bien como una comunión.

Vendré también para dar testimonio de cada uno de vosotros. Esto ya se realiza para los más avanzados. Algunos ya me han encontrado, no como en una historia teñida de gloria pero como el simple hermano que soy, habiendo conocido como vosotros la carne de este mundo y sus debilidades.

Vengo en cierto modo para cumplir lo que mi madre os dirá, en cuanto vuestros vestidos se hayan lavado en la sangre del cordero, en cuanto emerjáis en el seno de la nueva vida, que sea todavía sobre la superficie de este mundo, con otro estado, que sea al lado de mi Padre, que sea en el Gran Todo o que sea en vuestro mundo de origen, da lo mismo.

Estaré particularmente cerca de los que honran la Vida y honran el Amor por su comportamiento, por su mirada, por sus palabras, por su fraternidad, por su benevolencia y por su incorruptibilidad a las mentiras de este mundo. Entonces nos miraremos de corazón a corazón con la misma transparencia y la misma evidencia.

Así renacerás definitivamente a la verdadera Vida. Así toda sombra será lavada y resplandecerás en tu túnica inmortal, la de tu cuerpo sin costuras, allí donde ninguna falla puede ser imaginada.

Mi madre te llamará por tu nombre, por tu nombre de pila. Yo te llamaré por tu nombre de alma, si el alma está presente, y por tu nombre de Espíritu o de origen si disolviste tu alma en el Fuego del Amor.

Recuerda que si pones el Amor delante y el Amor en todas partes estaré en ti y me oirás de diferentes maneras si no es todavía el caso. Pondré fin así a todas tus dudas que todavía pueden existir, pondré fin también a todo lo que puede frenarte en nuestro reconocimiento.

Entonces permíteme sellar en tu Templo las palabras de mi presencia hoy, las palabras de mi presencia en el momento en el que las leas, en el momento en el que decidas oirme.

Entonces puedo decirte, cualesquiera que sean las resistencias que todavía puedan afectarte, te digo apártate de ellas porque no son lo que eres. Y si están todavía presentes en el campo de tu experiencia, no les des ni crédito ni atención, céntrate solo en el Amor. No como creíste o lo viviste en este mundo, en algunas circunstancias, no como lo vibraste si la Onda de Vida te recorrió o si la Corona radiante del corazón se activó, pero con la pureza y la claridad más evidente.

Permíteme de nuevo bendecir tu Presencia aquí y tu Presencia que me lee.

... Silencio...



Vierto en ti el Agua de Vida y refuerzo en ti el Espíritu del Sol y el Coro de los Ángeles, con mi Presencia revelada. Y no olvides finalmente que es en el tumulto de este mundo, con su oposición al Amor, que encontrarás la Paz, porque no hay que huir del Amor, sean cuales sean las reacciones de lo que no es Amor.

Al igual que el arcángel Anael te dijo hace años, te pido abandonarte al Amor que eres. Porque el Amor no te exige nada, solo te pide ser lo que Eres con el fin de que todo el resto se aleje de ti y que todo consuelo permanezca en la verdad de tu ser.

... Silencio...



Y allí, en nuestra comunión, hasta mis palabras no tienen sentido porque el Amor ha reemplazado las palabras devolviendo todo el sentido porque sólo el Amor es la Esencia.

... Silencio...



Os quiero porque sois Amor. Hasta pronto.

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