domingo, 15 de febrero de 2015

LA VÍA DE TU CORAZÓN DEL UNO AL UNO- SOMOS UNO



Cada Corazón tiene una Vía, cada Corazón tienen un camino que resuena en su interior. Para algunos esto será en solitario, otros lo viven más inmersos en la sociedad… algunos participan de varias actividades y otros se quedan más retirados… todo es inclusivo, todo se integra en el Amor vibral… si estamos bien tranquilos, si nos guía el Corazón nos dejamos llevar…

El Sistema de control mental humano, creado y mantenido por nosotros mismos, nos induce a pensar que siempre nos equivocamos, él nos quiere hacer sentir culpables, atacados e indignos, él quiere que reaccionemos… el diablillo sabe muy bien que la única manera de limitarnos es mediante la falta de autoestima, a través del miedo y de la ignorancia.

En realidad somos nosotros mismos los que permitimos este tipo de situaciones, es nuestro diablo interior que lo permite sintonizando con este tipo de bajas frecuencias… por eso es tan importante descubrir aquello que resuena en nuestro más profundo Corazón, así como desechar rápidamente lo que no vibra con nosotros…

No tenemos que alimentar este tipo de egrégores… no todas las enseñanzas son para cualquiera… no todos los mensajes, por muy sabios que nos resulten, son los más adecuados para cada hermano(a)…

Hay muchas residencias, hay muchas moradas en la Casa del Padre y en todas ellas siempre somos muy queridos, bien recibidos y acogidos.

Desde allí nos visitan los angeles celestiales y nos dicen cariñosamente: “si te ofreces con Amor, si lo haces verdaderamente en humildad estás protegido, relájate y disfruta, ¡sé tu mismo!”.

La mente siempre reacciona, siempre tiene mucho que decirnos… ella quiere el control de la vida y la Vida no se puede controlar… la Vida danza, ella nos conduce, ella nos lleva de vuelta a Casa…

Escuchemos con antención a nuestros hermanos y hermanas, porque todos sin excepción nos enseñamos los unos a los otros… pero ante todo sigamos la guía de nuestro maestro interno, la guía del Corazón. Él es nuestra referencia, es él quien nos orienta…

Al observar el mundo… vemos un flujo de energías, de vibraciones que vienen y van… luego desaparecen, no hay nada… en realidad nada está pasando ahí “fuera”, tenemos la ilusión de que así es… pero si observamos con neutralidad, si nos volcamos hacia dentro no hay nada… ni tampoco hay un observador… y las tensiones desaparecen…

El mundo está en nosotros, el “otro” está en nosotros, somos el mismo Uno y ni tan siquiera esto tiene consistencia cuando nos abandonamos… el juego de la Creación… el teatro de teatros… nos sentimos en paz y nos reimos amorosamente del juego… abrazamos las infinitas texturas del Amor, en su eterna gama de colores, de tonos y luces… de sonidos inaudibles…

No somos nostros los hacedores y el “otro” está siempre en nosotros… no hay “personas” ni hay mente ni hay mundo…

Cuando la Luz mueve su dedo meñique, si tal es su voluntad no podremos apenas levantarnos de la cama y del mismo modo, si tal es la voluntad de la Luz, subiremos la montaña más alta del mundo…

Nosotros somos el Cambio, nosotros apoyamos el Cambio cuando nos rendimos a la Fuente y nos dejamos hacer… mientras nos sujetemos a un modelo… no estamos aflorando nuestra propia Vía del Corazón…

Si damos más peso a lo “ajeno” que a nuestra propia Vía interior, perdemos el centro, nos alienamos…

Aprendemos de los grandes sabios, aprendemos de cada hermano(a), de cada mensaje, de cada situación y esto nos enriquece en todos los sentidos; es un gran regalo, es una bendición disfrutar de cada matiz, de cada pincelada en el bello cuadro de la Creación que pintamos entre “todos”…

La cuestión es: ¿qué resuena en nuestro maestro interior, dónde está el maestro de nuestro Corazón? él es muy a menudo el gran olvidado… repetimos contenidos sin cesar, repetimos las citas de “otros”, defendemos opciones políticas, espirituales, económicas…. y nos olvidamos muchas veces de nuestra brújula interna…

Tal como nos dijo nuestro amigo Nicolás Flamel, llegaron los tiempos ineludibles donde “es preciso matar todo modelo, toda creencia y enfrentarse a uno mismo.”

Hay una precisión en nuestra Vía que es única, que nadie más nos la puede facilitar, esta precisión no se puede sustituir… tenemos que encontrar nosotros mismos ese “punto justo” y coherente acorde con lo que vivimos en la vida cotidiana: ¿honestamente, qué funciona, qué resuena en lo más profundo de mi Ser?”.

A veces la Gracia nos pide sujetarnos bien firmes a una determinada postura, esto forma parte de nuestra Vía, de nuestro camino… un sendero bien radical puede ser también una Vía del Corazón…

Bidi (Sri Nisargadatta) nos comentaba sin vacilaciones que: “debes ser extremo para alcanzar lo supremo” y el mismo Nicolás Flamel nos recordó que “la obra alquímica es una vía de desquilibrio”.

Esta flexibilidad en atarse y desatarse de cualquier posicionamiento, esta receptividad al Cambio y a lo que consideramos como supuestos “errores” nos abre también las puertas de la Gracia…

Es una firmeza, una determinación en ser nosotros mismos… reconociendo nuestro propia Luz… acogiendo y soltando lo que debe ser liberado… acogiendo y soltando…

No podemos descuidarnos, no podemos quedarnos con los brazos cruzados ante las situaciones que nos plantea la Vida…

No se trata de reaccionar… sino de encender la antorcha de la propia Vía en nosotros mismos y acoger la Gracia: al cambiar nosotros, al iluminar nuestro camino irradiamos ese Cambio hacia fuera.

Este Cambio empieza por dentro y se materializa con los pequeños actos cotidianos, no requiere necesariamente llevar a cabo grandes hazañas, nuestra mayor proeza es el reto de estar bien presentes y arraigados en el Aquí y Ahora… es el reto de entrar en el interior del propio Corazón…

La sencillez de los pequeños actos cotidianos, en la paz y en la alegría, en la humildad… esta radiación tan cálida y amorosa que emana desde nuestra Fuente… el Sonido primordial… la caricia sutil del Silencio que nos devuelve al Hogar.



Del Uno al Uno

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