miércoles, 28 de enero de 2015

03 Nov 2007 MA ANANDA MOYI "Sobre los 3 corazones" AD Jean Luc Ayoun


MA ANANDA MOYI


« Sobre los tres Corazones »


3 de Noviembre 2007


La activación de la alegría interior, de la conexión de los tres corazones entre ellos y con su Fuente original: El camino de la liberación pasa por esta puerta. No hay otra alternativa para unirse a vuestra Unidad, para unirse a vuestra Divinidad, que de unirse a esta puerta. Ciertamente, la activación de vuestros chakras, la activación de vuestro cuerpo de Luz, la activación de lo que ustedes llaman vuestros nuevos cuerpos es una etapa indispensable, sin embargo no suficiente para la activación de vuestro potencial de Divinidad. Les corresponde, a cada uno, en vuestra alma y consciencia, de abrir la puerta del templo y de mantenerlo limpio ya que en él, es que reside vuestra esencialidad, vuestra Divinidad y vuestra Unidad. No puede haber Divinidad sin corazón ya que, así como se los he explicado, el corazón humano solo es el pálido reflejo del centro de donde todo proviene y donde todo vuelve. El centro es a la vez movimiento (ustedes lo han comprobado a través de la dilatación y la contracción del corazón físico) pero él es también Núcleo inmutable y eterno de vuestra esencia. Después de haber explorado el movimiento del corazón, les corresponde encontrar la quietud del corazón y después hacer las bendiciones que permiten de santificar este espacio que es el espacio de vuestra última realización. En este espacio no puede haber dualidad, confrontación, pregunta, ya que todo está en el estado ya de respuesta. El ser que encuentra esta felicidad interior, esta Divinidad interior, ilustra por su vida, su camino, su desapego a las cosas del mundo, este acceso a la Divinidad, a esta Luz, a esta irradiación que a veces solo toca la punta del dedo cuando encuentran una presencia espiritual.
Sin embargo, la experiencia no es el fortalecimiento. La experiencia de la Luz no es la vivencia de la Luz. La experiencia de la Luz es ciertamente alentadora, es ciertamente vivificante pero no es la Luz. Es cuestión de acoger, de revelar la Luz pero mientras que todas las parcelas que los constituyen no estén devenidas Luz, ustedes no han llegado. Y por lo tanto no hay distancia entre lo que son y lo que yo soy. Y por lo tanto no hay diferencia entre el juego de la Unidad y el juego de la dualidad. Solo hay una perspectiva que cambia. En un caso la perspectiva es exterior y distingue aún el interior del exterior y de la otra perspectiva, el punto de vista está situado en el centro, allí donde todo es inmutable, allí donde todo proviene y allí donde todo vuelve. Por lo tanto, la experiencia de la Luz es un prerrequisito al establecimiento de la Luz. Así pues la dimensión del corazón se descubre no en un tiempo progresivo sino en un espacio, progresivamente. Hay tanto y tantas cosas a vivir, a acercarse, a experimentar, a tocar. Por lo tanto la trascendencia no es eso. Por lo tanto, la trascendencia es el núcleo inmutable de vuestro ser, aquel que está depositado en vosotros de toda eternidad por una promesa de regreso a la Unidad. Esto está inscrito desde la creación de este cuerpo. Este cuerpo que no está allí por casualidad o para responder a una función fisiológica sino más bien el instrumento que les va a permitir hacer resonar las diferentes partes a fin de encontrar la Unidad que son, Ya que lo que ustedes son es el centro.
No hay un punto de Dios fuera de Dios y ustedes son Dios. No hay otra cosa que vosotros, que el punto esencial de vuestra Divinidad. Ustedes son todo esto, ustedes son yo, yo soy vosotros, sin juegos de palabras pero juegos de amor. Hay el conjunto de los posibles en vuestra encarnación revelada o no revelada o en curso de revelación. Les corresponde en el camino de esta vida, de encontrar la esencia y el núcleo de vuestra intemporalidad y la paradoja es que deben encontrar esto en el juego de la dualidad así como lo expresa vuestro corazón en sus idas y venidas, y que vuestro mental acapara a través de los juegos de la seducción, los juegos de la posesión, los juegos del abandono Pero mientras que ustedes jueguen este juego, allí no encontrarán el juego de lo que son. El juego de la Divinidad necesita de excluirse de todos los otros juegos. Entonces, ¿cuál es vuestra búsqueda? ¿La búsqueda de la Luz como experiencia? ¿Es ella la búsqueda de la Luz como una transcendencia? En efecto he aquí dos juegos diferentes. Uno es el juego de la multiplicidad, la experiencia de la Luz. El otro es el juego de la Unidad, y se trata de la transcendencia de la Luz. Entonces, por supuesto es posible concebir que mientras que no hayan vivido la experiencia de la Luz no saben que la Luz existe y, cuando incluso hayan vivido la experiencia de la Luz, esto no basta para instalar la transcendencia de la Luz. Y aunque vuestro cuerpo de Luz esté constituido (y les autorice a llamarse “elegido” en el sentido del fin de los tiempos) ustedes vuelven a los espacios que les son asignados en función de vuestros méritos. Pero esto no es la transcendencia de la Luz en esta dimensión. Ciertamente esto es ya una promesa magnífica, un futuro más que brillante.
Pero créanme, encontrar la transcendencia de la Luz desde esta encarnación es una garantía de felicidad, una garantía de regocijo de cada instante, de regocijo extremo. La única emoción compatible con esta es la alegría. Pero esta alegría que nace del corazón no es en función de las circunstancias exteriores de la vida, no está alimentada por el depósito habitual de las emociones del humano en su juego de encarnación, ya sea esto el placer, la tristeza o las otras emociones. Esta alegría está alimentada por la reconexión a la Fuente/centro. En este estado de transcendencia de la Luz no hay lugar para las dudas, solo ha lugar para Dios, no hay lugar para otra cosa que la felicidad. Entonces, ciertamente, les he mostrado el camino que conduce a esto pero la decisión final les pertenece. ¿Quieren entrar en Divinidad o Quieren descansar en los campos de la experiencia de la dualidad? Esta cuestión no es anodina ya que solo ustedes son los que pueden franquear la última puerta. Ninguna técnica, ningún sonido, ningún ser espiritual, sea el que sea, puede hacerlos franquear este paso. Les pertenece de toda eternidad ya que es vuestra elección, vuestra consciencia que debe decidirlo. Entonces obviamente es fácil aceptar la transcendencia de la Luz cuando ella se hace día, cuando la Luz se manifiesta en el cielo y sobre la Tierra en un momento dado. Pero es en la dualidad, antes que la Luz sea manifestada, que deben encontrar esta verdad y esta transcendencia. Deben dar el último paso de manera segura y voluntaria. Es necesario un gesto de confianza última en la Divinidad y esto se llama la maestría.
Muchos iniciados sobre esta Tierra han vivido la transcendencia de la Luz pero hicieron de algún modo el sacrificio de permanecer en la experiencia de la Luz a fin de transmitir, siempre que sea posible lo que ellos han asimilado, tanto a través de modelos tradicionales que a través de modelos más heterogéneos, yo diría. Pero más allá de las múltiples manifestaciones de los maestros encarnados que han vivido sobre este planeta, muy pocos han aceptado vivir su transcendencia en su totalidad ya que la transcendencia no entrega las enseñanzas, la transcendencia se contenta de ser y de irradiar. El único lenguaje que conoce la transcendencia es la irradiación del amor y de la Luz. No hay ya lugar para las palabras, los conceptos, las preocupaciones cotidianas. Hay un abandono total a la transcendencia de la Luz que hace de vosotros un ser que puede permanecer los meses sin comer, ni ya pensar en las necesidades de este cuerpo y sin embargo este cuerpo está vivo, todavía este cuerpo está plenamente encarnado. Yo he ilustrado esto durante mi vida. Pocos seres lo han comprendido pero muchos han estado sorprendidos por lo que ellos vieron. Pero sin embargo ¿cuántos me han seguido en esta vía? Vivir la transcendencia es otra cosa que acercarse a la Luz. Deseo de todo corazón que tengan ustedes acceso a esta transcendencia ya que ella los rescata del peso aplastante de la materialidad, de las convenciones, del qué dirán, de los aprendizajes, de los karmas, de la culpabilidad de la encarnación ya que se trata de una culpabilidad colectiva. El corazón es el órgano, el centro, el átomo espiritual que permite esto. Crean bien que Dios tiene toda la eternidad para esperar vuestro último paso. Siendo intemporal él no está limitado por el factor tiempo mientras que vuestra encarnación, vuestro mundo, lo está más que nunca. He aquí, mis queridos bien amados el mensaje tenía deseos de expresar a través de las palabras. Pero recuerden que el más bello impulso que pueda hacer hacia ustedes es el de irradiar mi presencia. Eso llegará en unos instantes pero quiero consentir en intercambiar con ustedes sobre las cuestiones únicamente espirituales en relación a este camino que he revelado.
Pregunta: ¿La transcendencia de la que nos habló corresponde a lo que algunos llaman el corazón del Padre?
Probablemente pero esto no son más que las palabras. ¿Por qué querer poner las palabras o los modelos religiosos sobre lo que es tan simple? El corazón es el mismo entre todo ser humano, no hay diferencia entre una raza y otra raza, entre el corazón de una cultura o de otra cultura, entre el Dios que está en el musulmán y el Dios que está en el creyente y el Dios que está en el ateo. Querer nombrar es ya separar, es querer salir del corazón. Es el mental que los engaña.
Pregunta. ¿Cómo acercarse de la Transcendencia?
Olviden todo lo que no es la transcendencia. La única preocupación de cada respiración de vuestra vida debe ser la Luz y nada más No las circunstancias de vuestra vida, no lo que les pesa, no lo que los alivia, no lo que desean de corazón, no lo que desean, no lo que rechazan, sino únicamente el corazón, la Luz. Esta es una búsqueda de cada respiración de cada aliento. Deben devenir la búsqueda. Esta es la única forma de adquirir esta transcendencia. No hay otra.
Pregunta: ¿En cuál medida la inmovilidad puede permitir alcanzar la transcendencia?
Yo no hablo de la inmovilidad del cuerpo. Hablo de la inmovilidad del mental y de las emociones. El corazón físico es movimiento, el corazón energético es vibración e irradiación. El corazón espiritual es inmovilidad. No pueden encontrar esta luz substantífica que a partir del momento donde vuestra consciencia está en calma, no experimenta ni atracción ni repulsión, ni emoción, ni pensamiento. Se trata de un estado de vacuidad, de inmovilidad. Es solo cuando ya nada más existe que la joya se revela.
Más allá de las palabras voy a proponerles vivir la efusión de la gracia ya que esto es lo más importante Entonces, les pido descruzar vuestros brazos y piernas y poner vuestras manos sobre las rodillas con las palmas hacia el cielo, de cerrar vuestros ojos y de acoger Después de esto los dejaré en la calma y la inmovilidad. He aquí, mi muy queridos bien amados. Reciban desde ahora todo mi amor, mi compasión, toda mi gracia.


Original en Francés: www.autresdimensions.com
Traducción: OD http://mensajes-del-espiritu-2010.blogspot.com

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