martes, 21 de octubre de 2014

Autonomía y las Joyas de la Relación Sagrada. “La libertad es lo que somos, la libertad es la propia naturaleza de aquello que es, por lo tanto es la propia naturaleza de la Vida.” Selén Om. 10 de octubre de 2014. Con audio. ¡Compartir!!!




Original en portugués
http://www.escolaluzviva.com.br/2014/10/selen-101014-autonomia-e-as-joias-da.html


Traducción: Hedyn Núñez

http://yosoylucialaluzdelmundo.blogspot.com/2014/10/autonomia-y-las-joyas-de-la-relacion.html


Audio
https://www.yakitome.com/tts?a=T&b=1144963&c=2GEElQOVz1YO5KQ








Hoy vamos a dar continuidad al mismo tema que fue tema de nuestra última conversación. En el último encuentro que compartimos, nos abrimos a la visión de que la libertad no es algo que está fuera de nosotros, que la libertad no es tampoco un estado a ser alcanzado, un lugar a donde llegar. La libertad es lo que somos, la libertad es la propia naturaleza de aquello que es, por lo tanto es la propia naturaleza de la Vida.


Además de abordar aquello que para la mayoría de las mentes humanas es aun un concepto, una idea, nosotros también tratamos de la autonomía como una posibilidad, como un estado y una forma de actuación y expresión en este momento, en este campo de experiencia, en este cuerpo y es una elección del Yo encarnado. Como una línea de expresión o un modo de funcionamiento, la autonomía es una elección mía y suya, aquí y ahora.


Hoy nosotros vamos a dar el paso siguiente en este impulso, que es el impulso básico de aquello que convinimos en llamar; Retiro Intraterreno de Ibez - el reconocimiento del Ser, el Fuego de la Liberación, y que, por lo tanto, es la realización de nuestra naturaleza como libertad esencial.


Cuando nosotros somos colocados, conscientes de eso o no, delante de la posibilidad de la autonomía como modo de expresión, como modo de funcionamiento en esta vida, hay un elemento que hace parte de la constitución de este cuerpo, hay lo que podríamos llamar un encuadramiento o un posicionamiento particular, no solamente de aquello que concierne a nuestros estratos materiales y emocionales, sino que concierne también al posicionamiento y al comportamiento básico de la propia célula del cuerpo humano y este elemento, este encuadramiento es el miedo.


Hay un miedo visceral en el ser humano - esto que es la expresión de esta fusión misteriosa de aquello que nunca estuvo separado: Vida y Forma, Espíritu y Materia - cuando este se coloca delante de la posibilidad de estar aquí autónomamente. Este miedo, sin embargo, es el simple pavor, es un simple terror de reconocerse como un ser libre, más que eso, de reconocerse como la propia libertad, y eso sería demasiado para la estructura psicológica vigente y esta simple constatación, esta simple realización sería suficiente para hacer colapsar al mundo y aquel que lo vive.


Sin embargo hay formas prácticas - y la propia valoración de aquello que es práctico cabe a cada uno decidir - abordar este miedo y progresivamente liberar la célula física, emocional y mental de este modo de funcionamiento basado en el miedo de aquello que se Es. Una de estas formas está en el reconocimiento de lo que algunos de nuestros hermanos Intraterrenos llaman las 3 Joyas de la Relación Sagrada. Estas tres Joyas son: Interdependencia, Interconectividad e Interrelación Sagrada, como modos de expresión, compartir, trueque o lo que quieran colocar como substituto de la palabra "unidad" en la experiencia formal, ya sea ella en un cuerpo fijo o no.


Esa primera Joya de la Interdependencia puede ser fácilmente reconocida cuando su atención se da vuelta de los esquemas predatorios que los sentidos... viciados - es una palabra para eso - insisten en mostrarnos diariamente, continuamente el comportamiento de las personas y de las cosas que nos cercan de un modo general. Cuando nuestros ojos se vuelven hacia la naturaleza, por ejemplo, esta naturaleza superficial que podemos percibir con los sentidos más groseros, esta Joya de la Interdependencia salta a nuestros sentidos como un elemento subyacente de toda interacción. Cuando se detienen y se dan cuenta, cuando se paran a meditar sobre el hecho de que el propio aire que respiran y que alimenta este cuerpo y que lo mantiene en condiciones de proporcionarles cualquier tipo de percepción física es obra de una concatenación fina y precisa de todos los elementos de este campo planetario y solar, ¿qué es esto, si no interdependencia sagrada?


Cuando su percepción se desliga de la interacción superficial que constituyen las relaciones sociales humanas y entonces se fija en la dinámica de este organismo, de este verdadero portal orgánico que es el cuerpo, portal de expresión de tu-consciencia, y percibes la maravillosa danza, la danza precisa, recta, objetiva y perfectamente afinada de como cada órgano está interactuando en esta interdependencia sagrada con los demás, permitiendo movimiento, fluidez, expresión y todo eso a despecho de cualquier necesidad de su energía voluntariosa, consciente y dirigida, una vez más llegamos a reconocer que por detrás de la interacción aparente de los elementos humanos, la naturaleza en su completitud se mueve por líneas de una interdependencia verdaderamente sagrada.


Esta Joya es fácilmente reconocible, esta Joya aborda un aspecto de este miedo visceral del cual somos: para algunos víctimas, conquistadores para otros, y renovadores otros. Un aspecto que está directamente ligado a nuestra percepción de la vida como algo que viene a amenazarnos - y ahí estoy usando la palabra vida en su sentido muy amplio. Imaginen: ustedes salen de casa por la mañana para ir al trabajo y tienen que pasar por una calle desierta, en la mayor parte de los casos, ¿cuál es el pensamiento que pasa por la cabeza delante de tal situación? ¿Es preciso hacer un recorrido, y mueve todo lo planeado cuidadosamente estructurado en una tentativa de garantizar seguridad? Vamos a llegar mucho más cerca de nuestras vivencias diarias: las infinitas rejas, dispositivos, drogas, limitaciones, cercenamientos de nuestra simple alegría de estar en un cuerpo, todas ellas basadas en la idea de que la naturaleza, y lo existente que nos rodea, pone en peligro nuestra existencia, pone en peligro mi espacio en tanto que la individualidad en este mundo.


Observen sus mecanismos de comportamiento, observen su capacidad de respuesta y la forma en que esta capacidad actúa delante de las situaciones más simples y ustedes verán ahí esa misma obsesión. La idea misma de que el peligro se encuentra en la próxima esquina, la idea misma de que un paso en falso, un poco menos de atención, un poco menos de esfuerzo puede ser lo suficiente para garantizarles un lugar en el cementerio. Y, sin embargo, toda la dinámica de la vida orgánica, de la vida biológica, física y química - esto por no hablar de los estratos de la Vida que van más allá de nuestra capacidad actual de percepción - todas están sustentadas y se mueven por líneas fluidas de una interdependencia sagrada.


La vida en este cuerpo, la vida de este cuerpo, por más frágil que pueda parecer, no es sustentada por sus cuidados. La vida de este cuerpo es sustentada por una interdependencia sagrada que se extiende mucho más allá de su círculo tan pequeño de actuación, de intervención, de manipulación. Es preciso percibir que así como en el cuerpo de un árbol cada hoja es alimentada por la savia de una manera sabia para cumplir su propósito, cada unidad celular de esta vida planetaria - lo que pasa inclusive por su forma física - es el resultado de una interacción interdependiente a nivel solar y más allá. Porque, si para la manutención de esta forma fija no solo el alimento es necesario, no solo el oxígeno es necesario, incluso tal alimento y tal oxígeno dependen para su existencia, como nosotros conocemos, de condiciones que están mucho más allá de la esfera atmosférica de este planeta.


Esto no es negar el poder personal de colaborar con esto. No, de ninguna manera. Es solo que el reconocimiento de que tal poder es limitado - tiene su papel sagrado, pero es limitado - y una pequeña parte de un todo mucho mayor, produce paz y disuelve este miedo.


De la misma forma, el reconocimiento de la interconectividad sagrada en la vida y el reconocimiento práctico, el recuerdo por lo menos regular, un movimiento voluntario, consciente de darse cuenta, de meditar sobre esto es otra forma de abordar este miedo visceral de nosotros mismos en cuanto a la libertad, pero que se traduce en miedo visceral de la Vida en sus diferentes aspectos; ya sea el miedo a otros, de otras cosas, de las situaciones, o miedo al mundo. Esta interconectividad es la línea fluida por la cual la existencia física se mueve y que se manifiesta por la conexión que cada elemento posee con otro elemento. Esto puede ser fácilmente observado en nuestras relaciones cuando hay un poco de buena voluntad. Cuantas veces sus planes y sus intenciones se concretizaran como resultado de un elemento inesperado, de un "si" o de un "no" que surgió de un lado imprevisto y que permitió que las cosas fluyeran como fluyen. ¿Cuántas veces un encuentro no previsto, un acto no premeditado, o un simple abrirse para aquello que llega permitió que una situación perfecta se manifestase y que todos los elementos en conjunto actuasen para la manifestación de determinada cosa? En el propio día a día es posible percibir que su actuación, su expresión es un elemento que afecta continuamente el ambiente a su alrededor, y su expresión es continuamente afectada por aquello que está a su alrededor. Y cuanto mayor este entorno fuera, por su capacidad de percepción, más bella es esta danza de interconectividad.


Porque no hay un sólo ser humano que no sea bañado continuamente por la gracia de una relación sagrada, que se establece entre cada elemento vivo en este planeta, en este sistema solar, en este universo. El sol está continuamente en contacto con la piel, produciendo una alquimia maravillosa, los elementos ingeridos o expelidos están continuamente en interacción y conectados en efecto, porque la separación es una ilusión y nosotros ya sabemos eso.


Toda esta interacción, toda esta conectividad permite la nutrición y el pleno desenvolvimiento de cada situación, de cada forma, de cada experiencia. El reconocimiento de estas dos Joyas les permite reconocer que toda relación es sagrada, porque esta tercera Joya (inter-relación sagrada), es algo que se siente profundamente en el interior, ya que no puede ser descrita con palabras, ni con ejemplos. Sin embargo, la interdependencia es un hecho físico, es un hecho objetivo, la interconectividad también, y fue recientemente comprobada más allá de cualquier duda que cualquier mente escéptica pueda presentar, como un hecho también físico, biológico, objetivo.


Ahora como usualmente sucede con el conocimiento que se mantiene a nivel solo de la racionalidad y de la intelectualidad fría y muerta, la simple constatación mental de estos hechos no es suficiente para abordar tal miedo visceral que nutrimos por la vida. La constatación en nuestra experiencia diaria, en nuestra experiencia dinámica y cambiante, la aceptación de estos mismos hechos que rigen no solamente la interacción física, en el nivel sub-molecular, sub-celular, así como las leyes que rigen la interacción en un nivel más superficial de nuestras relaciones, esta constatación aborda este miedo y es capaz de disolverlo.


Cuando esta capa - esta cáscara que creamos a lo largo de nuestra experiencia en un cuerpo, un caparazón de miedo y repulsión - por la entrega inocente a la Vida se raja, se rompe, lo que sus ojos ven no es aquello que está afuera. Lo que sus ojos perciben es la completa identificación, la completa igualdad entre lo que hasta entonces ustedes imaginaban como lo que eran, y aquello que es la vida.


La distancia y la relación dicotómica entre estos dos elementos imaginados se deshacen y ustedes se reconocen una vez más como la Vida libre o la Libertad viviente.


Una invitación se lanza en esta noche partiendo del útero del Centro Intraterreno de Lis, un llamado para que reconozcamos estas Joyas de la Relación Sagrada y para que en un trabajo más comprometido, serio, pero no pesado, nos lancemos a romper esta corteza que nos impide optar por una existencia autónoma aquí y ahora, que nos impide confiar plenamente en la Vida, que nos impide descansar completamente en la paz que somos. Porque esta persona que nosotros manifestamos aquí tiene como objetivo la expresión del sagrado éxtasis, de la sagrada alegría y de la bienaventuranza; el sufrimiento, la limitación, el dolor no son nuestra herencia, las condiciones sumisas, esclavizadoras no son nuestra herencia. Nuestra herencia, nuestro legado es nuestro propósito, ya sea como en la existencia física en esta Tierra, o en la amplitud de las dimensiones sutiles, es nuestra innata soberanía y libertad. Esta es nuestra verdad más íntima y es éste el faro que estamos invitados a encender en este mundo.


Aní Maritumi.


Participantes: Aní Maritumi.








Transcripción hecha por colaboradores de la ELV.
Mensaje canalizado por Selén - http://www.escolaluzviva.com.br/

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