jueves, 16 de octubre de 2014

29 septiembre 2014 GEMMA GALGANI a través de Fetnat Fetnat


Amados hermanos del Amor, vengo hoy como Estrella Unidad, pero también de permitirles llamar a la puerta de Cristo mientras él llama también a vuestra puerta.

Mis palabras serán todavía más simples que habitualmente. Vengo en cierto modo a exhortarles, haciéndoles unas preguntas, que deben haceros vosotros-mismos, en vuestro Corazón:

- ¿qué es lo quieren ser, quieren ser el Amor o ser todo el resto, quiere llevar a cabo experiencias hechas de alegrías, hechas de sufrimientos, hechas de esperanzas y desesperaciones o quieren ser el compañero o la compañera de Cristo, Él que te toma por el hombro en este momento, a menudo a vuestra izquierda.

Soy la que ha obrado como Estrella Unidad, como compañera del Cristo, a abrir en el Canal Marial la posibilidad para Cristo, de tocaros, de llamaros, de tocar a vuestra puerta.

Entonces - ¿Hoy quieren responder a esto! quieren llamar a su puerta o quieren llamar a todas las puertas de la manifestación, quieren probar a todas las experiencias, o quieren la Paz! quieren esta Eternidad más que todo! No como un deseo de la persona, pero si como una rendición sin condición al Cristo?

El que os dice: « Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida », « No sois de este mundo », « Lo que hacen al más pequeño de entre vosotros es a mí que lo hacen ». Cualesquiera que sean las frases, o que desvían la mirada para leer las frases notificadas del que recorrió, como ustedes hoy, de sus pies el suelo de esta tierra. - ¿Quieren que vuestro reino sea en este mundo o han percibido, comprendido y vivido en totalidad, o en parte que vuestro Reino no es de este mundo?

Lo que no quiere decir rechazar la vida en este mundo, ni sobre este mundo, pero más bien trascender-la por la Gracia, trascender-la por el Amor, no con el esfuerzo de vuestra persona, pero por la rendición total de lo que llamáis "vuestra vida" hasta el presente.

Entonces, claro, para el que está aún instalado, cualquiera que sea la manera y cualesquiera que sean los obstáculos, en este efímero de su vida, no se encuentra a los pies de la montaña, pero a los pies de lo que parece ser un precipicio sin fondo, el último paso, la puerta está abierta; la Puerta Estrecha ya la tienen probablemente travesada, a la vuelta de vuestras experiencias, a la vuelta de vuestras alegrías, a la vuelta de vuestros reencuentros, entre vosotros, entre nosotros.

Pero hoy, Cristo, poniendo su mano sobre vuestro hombro, viene a deciros: « Dejen los muertos enterrar a los muertos, solo ama y sígueme, vuélvete yo, pon tus pasos sobre mis pasos, abre tu Corazón como lo abrí, no tengan miedo de ningún sacrificio ».

Incluso si concebimos perfectamente los unos y los otros, de ahí desde donde estamos, que a veces hay alguna dificultad y esta dificultad se tienen, desde vuestro punto de vista, desde vuestro posicionamiento.

El Cristo viene a lanzar su Llamada, porque María está preparada también para hacerla.

No se preocupen de otra cosa que de saber en vosotros, pregúntense vosotros-mismos, no con el intelecto pero por el Corazón, únicamente con el Corazón:

- ¿qué quieren fundamentalmente, que quieren ser y finalmente, que son? ¿Qué esperan o que rechazan? El no uno como el otro, que estén en la espera o en el rechazo, privándoles de la Libertad del instante. La Unidad, la Humildad, la Ética, la Integridad y el Cristo son los únicos medios de llevar a cabo, yo diría, de lo que todavía puede manifestarse como resistencias, cierto temporales, pero a las cuales a veces os adheríais, y se identifican.

Así como os lo dijo el Arcángel, como os lo dijo el Elohim de Orión, no se preocupen de esto, no vean el vaso medio vacío, sino vean el vaso medio lleno. Y finalmente hay ni vaso ni agua, hay simplemente la Plenitud.

Toda manifestación es sólo la vida vista por un prisma. Que esto sea la alegría, que esto sea la paz, que esto sea el sufrimiento de este cuerpo o elementos de vuestra vida que no están pacificados, pidan, pidan al Cristo de abriros Su Puerta, pidan al Cristo de ayudaros a abrir la vuestra, con el fin de comulgar.


La Libertad, la Liberación está en curso sobre esta tierra. Hay que ser muy ciego para no ver lo que pasa en vosotros como a la sobre de este mundo y pronto en vuestros cielos. Todo esto lo saben, todo esto lo han esperado, temido, creído, no creído, pero, finalmente ahora lo viven, que sea en vuestra creencia o vuestra incredulidad.

Y recuerden que en estos tiempos que se celebran desde esta semana y que se abren, en este día de la fiesta del Arcángel Mikaël, en este día tenéis toda la Libertad de escoger, no como una elección del alma, pero como la demostración pertinente y perfecta del Amor que sois.

Si hay Amor no puede haber miedo, si hay Amor no puede haber juicio, si hay Amor solo puede haber Humildad, Integridad, solo puede haber Alegría, solo puede haber Paz Indecible. Todo esto lo saben, lo viven por momentos, pero efectivamente, según vuestras vidas, algunos elementos pudieron colarse, intercalarse e interponerse entre vosotros y la Verdad Eterna. Todo esto ya no existe más. El Cielo fecundo la Tierra, la Tierra respondió al Cielo y ustedes también.

No hay más que a vivir simplemente con la misma sonrisa, la misma gentileza, el mismo Amor, sin esforzarse, estando simplemente en la espontaneidad y la totalidad del instante. No hay otro modo para casarse con el Cristo, de encontrarlo y de hacerlo. No hay ninguna otra alternativa.

Ningún conocimiento os será de alguna utilidad. Que este conocimiento concierna lo que fueron en el curso de vuestras peregrinaciones. Vosotros peregrinos de la Eternidad que embarrancaron sobre esta tierra, que se acomodaron o que se debatieron, en esta ilusión.

Todo esto pónganlo de lado, pongan de lado también vuestra capacidad de observaros como lo hicieron, de ver lo que tenían que ver. Ahora deben ir más allá de la visión, más allá de la apariencia, penetrar en la Esencia. donde todo es silencio, penetrar en la Esencia donde hay realmente Alegría y donde está el Cristo, él os espera, como lo esperan.

Entonces no hay más espera, porque esto es desde ahora. Desde el instante en que hacen silencio, desde el instante en que no dejan, no como un esfuerzo, pero como alguien que comprendió que cuando suben unos pensamientos, cualesquiera que sean, no son los vuestros, ellas sólo pasan.

No sois estos pensamientos que pasan, no sois estos problemas como no sois las satisfacciones de este mundo. Busquen la Verdad, busquen este Último, no como una búsqueda pero más bien como dije, como capitulación, como rendición a la Voluntad del Uno, a la Voluntad de la Fuente y a la Voluntad de Cristo Mikaël.

Esto ahora está, esto no es en un futuro, esto no es a través de un ascetismo, esto no es a través de ejercicios, cualesquiera que sean, pero si, en vivifica-ros en la Plenitud y en la totalidad del instante presente porque, en definitiva, cuando confían en Cristo, confían en el Presente. Tienen una Fe que levanta montañas y sobre todo, tienen el Amor que Sois y nada puede reemplazar este regalo inestimable que ustedes mismos se hacen. Ninguna suma de dinero, ningún amor, ninguna alegría, ningún desamparo, nada tiene peso delante de esto.

Sean amantes con la Tierra, sean amantes con vuestro Cuerpo, sean amantes con la Vida y sean aún más amantes con vuestros enemigos, porque el Amor lo vence todo, no existe ninguna fuerza que pueda mantenerse delante del Amor. No el Amor que podrían proyectar hacia un ser querido e incluso hacia el Cristo, pero realmente el Amor que Sois y para eso, todo lo demás os debe de ser llevado, debe ser despojado.

Vivir la Humildad no es esconderse en el fondo de una cueva, es ser humilde en pensamiento, es ser humilde en Verdad, es ser amantes, cualesquiera que sean las circunstancias que la vida os propone, cualquiera que sea el Ser que encuentren, aunque sea sólo el tiempo de una mirada, el tiempo de un intercambio, entonces la única y última pregunta que debe quedar y que se deben de hacer, si aún no está hecho, no es la decisión de acoger al Cristo, es verdaderamente de acogerlo y para acogerlo hay que desaparecer, desaparecer a vosotros mismos, desaparecer a vuestra historia, desaparecer a un futuro, desaparecer a las interacciones de los unos con los otros, para únicamente guardar esta Esencia que es el Amor, Libertad y Justicia, en su sentido y aceptación la más noble.

Claro que hubo muchas preparaciones que más o menos vivieron pero, si ven realmente alrededor vuestro, comprobaran que hay hermanos y hermanas que se abren sin haber pedido nada y que están, instantáneamente, en la Energía del Amor, en la presencia del Amor, porque ellos son Amor. Ellos no pidieron nada, no escogieron nada, ellos no llevaron ningún ascetismo, ninguna oración y sin embargo su alma es pura.

Entonces no juzguen nada. Que el que se os dirige sea cerrado o abierto, Liberado o hasta sea el mismo Cristo, acojan con el mismo Amor, ábranse a todos ellos y a cada uno, ábranse a la Energía del Cielo, la Energía de la Tierra, cualesquiera que sean las energías, cualesquiera que sean las manifestaciones.

Recuerden lo que os decía el Comendador: « Lo que la oruga llama la muerte, la mariposa lo llama nacimiento », y ahora están en la fase de crisálida.

Las manifestaciones vibrales que os rodean, las diferentes manifestaciones de lo que nuestros hermanos orientales llaman los Chakras, los circuitos de energía, giran, yo diría, a pleno régimen. Déjenlos girar, no os necesitan, velen y recen simplemente para quedar humildes, para quedar sinceros, para quedar íntegros, no según vuestro juicio pero según lo que el Amor y la Luz manifiesta en vosotros, y para vosotros, y para el otro puesto que no hay otro, sólo hay vosotros, hay una multitud de vosotros, todos diferentes y sin embargo todos relacionados a la misma Unidad, con el mismo fundamento y la misma finalidad.

Entonces, si algunos de nuestros hermanos y hermanas no ven esto, concedan-les la libertad de gozar de sus experiencias, de aprovechar de sus experiencias o de sufrir de ellas, pero vosotros, conserváis la misma mirada, la misma compasión, el mismo Amor. Que esto sea con el Cristo, o que esto sea con el más opuesto. No tienen nada a proponer de otro, de más fuerte y de más verdadero que lo que Sois en realidad. Todo conocimiento es inútil para ser eso.

No tienen nada que apropiaros, tienen solo que restituir el manto de lo efímero al Cristo, con el fin de que lave vuestras vestiduras en la sangre del cordero.

Todo esto ahora os queda a actualizar, a manifestarlo de manera llena e integra, de manera total, de manera indefectible. Repítanse esto cada mañana, no como una letanía pero como una evidencia que tienen que vivir desde vuestro despertar, hasta vuestro sueño.

No tengan más en cuenta experiencias cualesquiera que sean, incluso las más espirituales que os conducirían a viajar en el seno de los mundo y espacios multidimensionales. No tengan en cuenta los encuentros que llevamos juntos, es cierto que fueron importantes y lo serán siempre, pero no es lo esencial, siempre se lo dijimos. Era sólo un medio de favorecer este nacimiento y esta apertura de la puerta. La Puerta Estrecha que tienen travesada, la Puerta de Cristo que se abrió en vosotros, la mano sobre el hombro del Cristo, en lo más cerca de vuestro Canal Marial. Estamos ahí también para vosotros, y estamos ahí para nosotros, en la misma Unidad, a la misma Verdad.

Por supuesto, este mundo no está hecho de Amor, lo saben incluso si el Amor está imperativamente presente para la manifestación de toda vida, incluso alterada, hasta desviada como es el caso sobre esta tierra. Esta desviación, esta falsificación inicio su fin en principios del año 2009 y que va hacia su final ahora.

Instálense en la Paz porque cuando la Paz llegue, si vosotros-mismos no son la Paz, cómo podrán vivir la Paz? Esta Paz podrá ser vivida como una intrusión, como algo que no es querida, es esto lo que desean!

Que desea, no vuestra alma, que desea simplemente vuestra Consciencia, aquí, en el instante, haciendo abstracción de todas las penas, de todos los sufrimientos y de todas las alegrías que pudieron vivir, en las circunstancias de esta vida como en todas vuestras vidas. Viene un momento donde hay que abrir los brazos o cerrarlos y esto solo te pertenece a Ti.

Entonces quédense en esta Humildad y esta Sencillez y sobre todo quédense abierto, sea lo que sea lo que os de la Vida a vivir, sepan que ni vuestro mental, ni vuestra consciencia, nunca podrá conocer en totalidad los pormenores de una situación que irrumpe en vuestra vida, pero simplemente tendrán aclaraciones posteriormente, en el momento en que practican la Confianza, la Fe, porque la Fe levanta montañas, porque en la Fe absoluta no pueden existir preguntas.

El Cristo llena todos los intersticios vacantes en vosotros. No hay más intersticio para la sombra, solo hay lugar para la pura Luz.
Así pues vengo exhortarles a situaros no simplemente como el observador, no simplemente como el que comunica con nosotros o entre nosotros, pero el que está ahí, radiante y apacible y el que no quiere nada, que no pide nada y que Es. Ahí se encuentra el éxtasis, pero más allá del éxtasis se encuentra la Paz.

Más allá del éxtasis se encuentra la Verdad que es común a cada uno, porque esta Verdad no puede sufrir ninguna derogación, hasta en este mundo.

Este mundo que no puede más de las contradicciones, este mundo que no puede más de marcos establecido perpetuamente, que impiden la Libertad y es sin embargo en este mundo que toman nacimiento y toman el vuelo hacia la Verdad Eterna, aquí sobre este mundo.

Velen y rueguen, sean compasivos con ustedes mismos, sean sobre todo este Amor espontáneo que emana de vosotros en el momento en que hacen abstracción de lo que concierne vuestra persona. Porque el Amor no concierna a vuestra persona sino que concierna la totalidad de la Vida en todas sus manifestaciones.

Así pues reencontrareis el hilo, reencontrareis vuestra Eternidad y sobre todo reencontrareis al Cristo, y sobre todo reencontrareis la Libertad, no la que se acomoda con cualquier libre albedrío, no la que se acomoda con un karma o de cualquier limitación, pero la Libertad total y absoluta de la consciencia finalmente liberada de ella-misma, liberada de los acondicionamientos y sobre todo, liberada de sus miedos. Sólo hay el miedo o el Amor, esto fue dicho a numerosas ocasiones, muestren-lo, de-muéstrenselo a vosotros-mismos, no como un esfuerzo, no como un ascetismo, pero instalándoos en la Eternidad del instante que contiene todos los demás instantes, y que contiene todos los demás momentos.

Cristo solo puede estar ahí y en ninguna otra parte, en el Corazón del Corazón, en el Centro del Centro, entre lo que llaman, Unidad, la Puerta Unidad, la Puerta Al, el Chakra del Corazón, lo que llaman también el noveno Cuerpo o Cuerpo de Esplendor de lo Divino, así como la Puerta Ki-Ris-Ti.

Todo esto se alquimiza con el Canal Marial y con el Cristo que desembocando en la Alegría, una Alegría sin objeto, sin soporte, que no depende de ninguna circunstancia, porque la Vida y la Creación son Alegría Eterna.

Sólo en la privación de esta Libertad, y de esta conexión, que encontrareis el sufrimiento, esta conexión, esta Verdad pone fin a todo sufrimiento, a todo cuestionamiento, a toda interrogación y a toda duda.

Apóyense en Él como yo me apoyé en Él en mi vida. Lo que hice en vida así como algunas de mis Hermanas, lo sea Hildegarde, que sea Santa Teresa, que sea María, misma. Todo esto lo pueden realizar del mismo modo. Recuerden que Cristo había dicho, de su viviente, en encarnación, él nos decía, como lo transcribieron los que lo transcribieron: « Lo que yo hago, lo haréis y mucho más grande todavía », no porque sois Todo en este mundo sino, justamente, porque no sois nada en este mundo.

No se trata de flagelarse, no se trata de mutilarse, no se trata de negar la Vida, pero más de aceptarla en totalidad con todo lo que ella se presenta, porque hay en vosotros una posibilidad de trascendencia y de resilencia que os es propia y que os permitirá, sin esfuerzo, sin dificultad, de decir como el Cristo sobre la cruz:
« Padre, remito mi Espíritu entre tus manos ». Pero recuerden que antes de decir esta frase hubo otras frases que tal vez ya pronunciaron: « Padre, por qué me abandonaste », es la agonía en el Jardín de Gethsémani, en el Jardín de los Olivos.

Todo esto es lo que viven en este momento, es exactamente la misma cosa con una intensidad que os es propia, con palabras y acontecimientos de vuestras vidas que os son propias, pero que en definitiva sólo traducen la única Verdad, la del Cristo y de su regreso sobre este mundo, no por las vías habituales, yo preguntaría, ¿acaso la primera encarnación del Cristo era una vía habitual? Ahí está el secreto.

He aquí lo que os tenía que decir, sean Hombres, sean Verdaderos y sean Amor porque lo Sois y que todo el resto sólo pasa y fallecerá antes de que vuestro último aliento en este mundo se apague.

Entonces ocúpense de lo que Sois más que de vuestro parecer, más que vuestra cuenta en el banco. Pero, una vez más no es cuestión de negar el mundo, sino de trascender-lo, de sobrepasarlo estando plenamente aquí presente, con los pies sobre el suelo, la cabeza en las Estrellas y el Corazón en la Eternidad.

Esto es posible instantáneamente. No hay ninguna barrera que Cristo no pueda derribar con una simple mirada. Tienen la misma capacidad, la misma potencia e incluso más grande, pero sean humildes por eso. Deben desaparecer, para aparecer en otra parte, quedándoos aquí, pero trascendidos, transparentes y amantes.

El tiempo llego para esto, el tiempo llego de soltar todas las cargas, porque lo que se os propone, en términos que les son propios es: ¿Quieres ser la Eternidad, quieres seguirme, o jugar a sufrir, jugar la experiencia en la Tierra? La Tierra ya no estará más ahí para eso, porque ella pasa a otra octava de manifestación, en otra octava de apariencia que no tiene nada que ver con el mundo que vuestros sentidos perciben.

Entonces, a vosotros de ver, ¿siguen la Tierra en su ascensión, o viven vuestra Ascensión? A ustedes de decidir. No hay ninguna barrera que Cristo no pueda derribar, no hay ninguna condición, que sea de salud, moral, social o afectiva que pueda, de alguna manera, impedir El que llama para entrar, si lo acogéis.

Amar y servir en la Humildad y en la grandeza de la consciencia Liberada, en la grandeza del alma disuelta por la potencia del Fuego del Espíritu. Todo esto es ahora. No hay ningún esfuerzo, porque si hay un esfuerzo, entonces no es Amor. El Amor no es un esfuerzo, el Amor es todo excepto un esfuerzo.

Vean esto en vuestras vidas y rectifiquen, si esto es necesario, en vuestros comportamientos, en vuestro modo de sonreír, en vuestro modo de mirar, en vuestro modo de hablar. Yo diría que hay que girar siete veces la lengua en vuestra boca, sino llamen siete veces al Cristo antes de expresaros, sobre todo cuando hay una circunstancia o una situación o una comunicación delicada y verán que la Luz hará su obra, mucho mejor que las explicaciones que podrían aportar, o la inteligencia misma que podrían poner en eso, porque la inteligencia de una persona nunca logrará alcanzar la inteligencia del Corazón y de la Luz.

Se trata de dos cosas que son, inconciliables e irreconciliables, esto lo saben, lo viven para muchos de entre vosotros, una vez más a vuestra manera, pero cada lección, cada alegría, cada pena y cada dolor son los mismos estimulantes para permitiros reencontrar y encontrar al Cristo en totalidad.

Sean perfectamente conscientes de esto, sean perfectamente lúcidos y sobre todo humildes. Esto no quiere decir, una vez más, borrarse o desaparecer de toda relación, de toda comunicación o actividad, pero de trascender lo que llevan en vuestra vida a la luz del Amor, de alumbrarla por el Amor y de manifestar sólo el Amor. Hagan lo que hagan de su vida, emprendan lo que emprendan hoy, el Amor es simple, el Amor es fácil, el Amor es evidencia.

El mental y la persona eran resistencia, dificultad y contrariedad. El Amor nunca será una contrariedad, si hay una contrariedad en este momento, esto está ligado en vosotros, al encuentro del Cielo y de la Tierra, es decir el encuentro de vuestro efímero con vuestro Eterno. Si aceptan este encuentro, entonces el efímero mismo desaparecerá, sin esfuerzo, sin voluntad, sin deseo. Vayan y dedíquense a vuestras ocupaciones pero háganlas con el mismo Amor, cualesquiera que sean las circunstancias, cualesquiera que sean las ocupaciones.

En resumen, hoy más que nunca, es en el cumplimiento de vuestra vida, en el cumplimiento de este cuerpo, en lo que os tienen que manifestar, cualquiera que sea vuestra edad, que estén en la última parte de vuestra vida o en la primera parte de vuestra vida, que seáis un hombre, que seáis una mujer, que seáis incultos o letrados, esto no tiene ninguna incidencia para el Cristo que está aquí. Entonces a vosotros de ver, a vosotros de instalaros en lo que Sois.

He aquí lo que tenía que recordaros simplemente y humildemente.

Soy Gemma Galgani, vuestra hermana en Eternidad, la que lleva la Unidad, la que se casó con el Cristo, y hoy todos pueden ser unos Gemma Galgani, todos pueden ser unos Hildegarde de Bingen, pero para esto hay que aceptar no ser nada más, exceptuando de ser Todo para el Cristo.

He aquí lo que os tenía que decir, es un estímulo, una exhortación a ir allá, a ir hacia el Corazón del Corazón, al Centro del Centro, ahí donde lo que nuestros Hermanos Ancianos llamaron el Infinito.
La Presencia o la Última Presencia. La Morada de Paz Suprema, ella está aquí, no tiene nada que hacer de vuestros sufrimientos, de vuestros dolores, de vuestras dudas, de vuestras interrogaciones o hasta de vuestras alegrías, y esto se instala cada vez más, vívanlo. Rendimos Gracia juntos.

Soy Gemma Galgani y os Amo. Que la Paz, el Amor y la Paz de Cristo descienda en vosotros y remonte en Vosotros.

Hasta pronto.


Mensaje recibido y transmitido por Fetnat.
Les Transformations
Traducción: Pierre Díaz

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