jueves, 11 de agosto de 2011

HERMANO K 6 DE AGOSTO DE 2011

HERMANO K 6 de Agosto 2011. con audio



Original en francés

Canalizado por: Jean Luc Ayoun

Transcripción: Véronique Loriot

Traducción: Hedyn Núñez

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Soy HERMANO K. Hermanos y Hermanas en la carne, presentes en esta carne, vengo a ustedes con el fin de acabar lo que convino en llamarse, de ahora en adelante, el despliegue de la Luz. Vengo a hacia ustedes para hablarles de una serie de hechos y elementos, concernientes al amor humano y el Amor CRISTO.



Voy, si así lo quieren, en primer lugar plantear una serie de elementos. Vinculándose no con la definición, sino más bien a una constatación, por lo que se refiere a lo que es el amor humano. Ya que ha sido una cosa que cada ser humano desea experimentar y vivir, que es obviamente, el concepto de amor humano. Hasta se podría decir que este concepto de amor humano se inscribe en la carne, en el cerebro, en el Corazón, y en general lo que constituye un ser humano sobre este mundo. Existe, no obstante, diferencias considerables entre el amor humano y el Amor CRISTO. Sin embargo, no son oposiciones o contradicciones. Sino más bien, los aspectos de la Conciencia y de puntos de vista muy diferentes, traduciéndose en experiencias diferentes de la propia Conciencia. Y desembocando en aplicaciones y consecuencias, también extremadamente diferentes. El amor humano puede probarse por muchas cosas. Pero en la misma lógica, va en primer lugar a expresarse a través de una serie de vínculos, perteneciendo a los lazos de sangre, a los vínculos afectivos a los vínculos de algunas relaciones existentes, a priori, más fácilmente en una familia.



Por supuesto, todo un conjunto de amores que pueden manifestarse, tanto a través de pasiones, objetos, adhesiones a religiones, a principios, incluso al ser amado que uno va a desear y espera encontrar. La particularidad del amor humano, es que no puede inscribirse más allá del nacimiento y la muerte. Ya que indudablemente, desaparece, incluso si éste fue muy largo, desde momento de vuestra propia muerte, en que recuperan lo que se llama el más allá. Por supuesto, cada ser humano hizo la experiencia de amores que no duraron mucho tiempo, y que no esperaban el hecho de ir al más allá para desaparecer, y ser remplazado por cualquier otra cosa (ya sea en una familia, sea a través del ser amado, o a través de las adhesiones a principios, a dogmas, a religiones). Así pues, el amor humano se manifiesta, ante todo, por una serie de signos, por una serie de elementos comportamentales, e inscritos en la manifestación misma de la encarnación. Este amor toma, indudablemente, su fuente en lo que se llama lo real, en este mundo. Aunque este real, no concierne a otro ser, sino se refiere a la adhesión a conceptos, a ideas, a una religión, a un principio moral. El amor se deriva pues de un principio de Atracción que hace que haya, consciente o inconscientemente, una necesidad de intercambio, y de comunicar. Y, lo más frecuente de manera inconsciente; el deseo de poseer. Este deseo de poseer no es condenable en sí, es la expresión simplemente de una carencia. Y es allí a donde quiero conducirles, y espero, me sigan, ya que el amor humano se construye, en primer lugar, sobre el concepto de falta, sobre el concepto de vacío que debe colmarse. ¿Por qué explicar, y como explicar entonces, que un ser humano amaría más según las leyes de la sangre y la carne (o del amor que puede existir entre un hombre y una mujer, o entre dos hombres, o entre dos mujeres), y que no podría expresarse a través de cualquier otro ser humano?



El amor es, de alguna manera, a nivel humano, selectivo. Es selectivo a través de una serie de resonancias particulares (como lo dije, ligadas a la sangre, vinculadas con la herencia, con las condiciones, a normas y a atracciones). Pero si reflexionan, realmente, y retroceden un poco con relación a los distintos amores que pudieron vivir, manifestar, o expresar, les resultará claro que ese amor sólo estuvo allí para colmar un vacío. Este vacío no es ni perentorio, ni condenable en sí. Pero es necesario aún tener la lucidez y la Conciencia, lo que dista mucho de ser el caso, excepto por lo que llamaría un retroceso, en el tiempo, en el momento en que, precisamente, este amor no existe ya y es sustituido por otro amor. Si este amor no existe ya, por definición, él no puede ser eterno. No puede ser inscrito en una duración superior a la vida, y va pues a conducir el ser humano a modificar sus propias acciones, sus propios comportamientos, para poder vivir este amor.



Les hemos enseñado unos, y otros (y quizá lo viven ustedes), que el Amor es, ante todo, una Luz Vibral, que Vibra en el pecho. El Amor no es una idea, el Amor no es un compromiso. El Amor, en el sentido Vibral, en sentido Multidimensional, no puede, de ningún modo, ser superpuesto o calcado con el amor humano, así fuera el más prestigioso, el más romántico, el de más éxito y más escandaloso de verdad. Ya que el amor no puede sino definirse, si hay relación. El amor es ante todo una relación. ¿Pero esta relación, establecida entre dos seres, o entre un ser y otra cosa, puede él definirse y vivirse como algo Libre? ¿Qué es el amor Libre? Es amar al otro (o el sujeto, o el objeto) no para sí, sino para el otro. Así pues, el verdadero Amor que hace Libre es ese que libera del vínculo, para entrar en una relación completamente Libre y equilibrada. La experiencia del amor humano, cualquiera que sea, pone de manifiesto, obviamente, que generalmente, la relación dista mucho de este equilibrio, dista de este intercambio completamente Libre. A menudo implícita o explícitamente, existe un doy para que me des. ¿En efecto, cómo amar el objeto de nuestro amor, si este objeto (qué sea eso una persona, o un sujeto cualquiera) no nos lo da? El amor es pues, hasta cierto punto, a nivel humano, tributario de una reciprocidad. El principio mismo de esta reciprocidad está, generalmente, subyacente en la relación misma del amor humano. El amor sin reciprocidad, obviamente, será mucho menos durable que un amor con reciprocidad.



En cualquier caso, esta forma de amor, con o sin reciprocidad, va a traducirse en fases particulares, que todo ser humano a vivido (una vez más, cualquiera que sea el ámbito donde él se expresa). Una primera fase, llamada inicial, de atracción máxima. Una fase posterior de equilibrio. Y por último una fase final de desequilibrio. Esto puede, incluso, vivirse en un amor, no entre dos personas adultas, sino también, en la relación más común llamada filial. Un niño, que nace, va a ser objeto de todas las atenciones y de todos los amores, hasta un momento preciso, donde la personalidad, de una forma u otra, va a alzarse, más o menos violentamente, más o menos tácitamente, con autoridad. Es ahí, obviamente, que el humano habla de crisis de adolescencia. Y viene el momento de la separación, donde el amor va a durar, pero no se expresará ya a través de una presencia continua. Es el momento en que el hijo, que se ha convertido en adulto, va vivir su vida y a salir, de la vida de los padres (con más o menos felicidad, más o menos facilidad, más o menos problemática). Es por lo tanto posible concebir que el amor humano sigue una serie de fases, que no son todas iguales, que no son todas equilibradas, y que no tienen todas la misma fuerza, ni tienen la misma experiencia, ni tienen toda la misma intensidad. El amor humano se define pues como algo fluctuante, según el grado de los humores, de los ritmos, y el grado del tiempo, por supuesto. Y este tiempo tiene siempre un final, puesto que como máximo, será limitado por la propia muerte, poniendo fin a la relación. Aunque, efectivamente, pueden existir amores románticos continuándose más allá de la muerte, pero ese amor es sólo una proyección, y ya no puede ser vivido en una relación, cualquiera sea.



El amor humano presenta, estarán ustedes de acuerdo; una serie de límites. Estos límites son dados directamente y sugeridos, o incluso impuestos, por lo que se llama experiencia de la persona. En efecto, todo el mundo sabe que alguien que haya vivido un traumatismo, en un momento dado de su vida, va, a reproducir, o sea ir a la inversa de lo que se experimentó en el traumatismo. Así, los duelos, como las experiencias (felices o infelices), van, a pesar del humano, bien a pesar nuestro, colorear el resto de nuestros días, hasta nuestra muerte. Dando al amor, en el sentido humano, tal como todos lo vivimos, una coloración particular, que es resultante de un afecto, resultante de una experiencia, pero que no es resultante de la espontaneidad.



Por supuesto, hay amores que no es posible negar. Hay amores que no es posible tampoco explicar, que no están en resonancia con los vínculos de la carne o la sangre. Tomé el ejemplo del amor filial, pero puede ser lo mismo para un objeto, para una pasión, para una religión, para todo elemento presente en la superficie de este mundo que recorren aún. Este amor humano, en general, puede expresarse en forma de emoción, en forma de afecto, puede expresarse como un compromiso, como una carencia o como una plenitud. Pero en alguna parte está siempre subyacente el elemento miedo. Este elemento miedo está vinculado, directamente, a la posibilidad o la probabilidad de la pérdida, que se inscribe a partir de la instalación misma de una relación si bien, por supuesto, ni el padre, ni el cónyuge o la conjugue, piensa que algo va a separarlo del objeto de su amor. Obviamente, es lo que llegará, un día u otro, de manera sistemática. Los amores eternos, en el sentido humano, no son más que una proyección de un ideal que no puede nunca manifestarse, por el hecho mismo de la existencia de la muerte.



Además, este amor no es manifestado nunca en el Plano Vibral. Ya que, obviamente, si los seres humanos que se aman percibieran, en esos momentos, la Vibración de su Corazón, ellos se lo habrían dicho, ¿verdad? Y todos lo habrían vivido, sin excepción, cualquiera que fuera el objeto o el sujeto de vuestro amor. ¿Quién puede decir que, en el amor que ha vivido (con relación a otra persona, con relación a niño, con relación a un padre, con relación a un objeto), pudo experimentar esta Vibración, este calor del Corazón, de manera constante? Entonces, por supuesto, en el proceso inicial, que se vive, generalmente, en la exaltación, puede existir una percepción cardíaca, perfectamente descrita y reconocida como un arrebato del corazón, un corazón que se descuelga, una alteración del ritmo, una opresión o una ligereza pero, nunca, una Vibración que se instala, de manera duradera, en el pecho. Y con todo, eso es llamado con la misma palabra que todos los demás tipos de Amor que no existen en esta Dimensión.



Lo que quiero decir con eso, y quiero expresar, es que el amor humano, cualquiera que sea, incluso en su aspecto más sutil, incluso en su aspecto más evidente, no será más que el reflejo del Amor Verdadero, existiendo en este mundo, tal como el CRISTO se los había dicho. En efecto, la conciencia del amor no puede existir sino en la conciencia Dual y fragmentaria. El amor humano sólo existe en la Dualidad. Sólo existe porque hay una distancia, mayor o menor, entre sí mismo (en la personalidad) y el objeto del deseo o objeto de amor (manifestado en una persona, un objeto o un sujeto). Y es esta distancia que ha creado la necesidad de relación. Ya que, obviamente, si tuvieran la posibilidad de ser los otros, enteramente, no habría, por supuesto, ninguna voluntad, ningún deseo de apropiarse de lo que sea, o de manifestar alguna cosa, puesto que este objeto estaría en ustedes, como Conciencia Unificada. Así pues, los seres que se acercaron al Amor CRISTO (incluso si pudieron llamar a eso la Luz Blanca, y no el nombre de CRISTO, o llamar a eso la Unidad o el Ser), entonces, vivirían en otro escenario otra situación, y otra forma del Amor. Porque ese Amor no puede describirse, ni vivirse, en los mismos términos. El Amor Vibral está, como quizá ya lo viven, en total oposición. Pero esta oposición no es exclusiva, ni inclusiva. Esta oposición está sobre todo vinculada a los comportamientos inducidos y a los efectos sobre la Conciencia que son inducidos, directamente, por la diferencia entre el amor humano y el Amor CRISTO.



El amor en la Dualidad se basa en la falta, en la relación, en una comunicación más o menos armoniosa, y en un intercambio (de comportamientos, miradas, gestos o actos). Que esto sea llamado sexualidad, o también llamado educación de un hijo, es necesario estar consciente que educan, o que aman, a algo que consideran como exterior ustedes, aunque esta, sea la carne de vuestra carne. Hay pues una proyección, en la conciencia dual, sobre algo que es exterior a ustedes, no explicada siempre, pero vivida como una necesidad de querer, como una necesidad de amar. Que eso sea por los sentidos, por los actos, por los comportamientos, por la sexualidad o por cualquier otro medio puesto a disposición del humano. La coloración del amor humano, por supuesto, se basa en el concepto de Bien recíproco, buscando evitar al máximo el concepto de Mal. Es así que, existen historias perturbadas, dónde el Mal viene a inmiscuirse a partir de los primeros momentos pero, que eso sea el Bien o el Mal, él existe siempre, en la coloración del amor afectivo humano, la persistencia y la presencia (casi constante, consciente o inconscientemente) este concepto de Bien y Mal. Obviamente, cuando aman a alguien, o cuando aman un objeto o un sujeto, van a pretender hacer el Bien. Y a estar Bien, tanto con el objeto, el sujeto o el ser amado como consigo mismo. Es por otra parte la característica del amor humano: satisfacer, en alguna parte, algo en ustedes, que hace que pueden decir que son Buenos, que están plenos, que están en una especie de placer, incluso de alegría, vinculados, precisamente, a este concepto de Completud, a pesar del miedo subyacente. Tienen, efectivamente, y nosotros todos, colmado un vacío, que está inscrito incluso en la presencia del humano en este mundo.



Entonces, hoy, lo que viene a ustedes, y lo que mucho de ustedes comienzan a manifestar, es de un otro registro. Ya, en el amor humano, hay siempre esta proyección. Hay pues siempre dos. Mientras que, en el Amor CRISTO, en la Conciencia Unitaria, que se despliega actualmente, la experiencia que va a hacerse con una noción de ausencia de miedo, ausencia de proyección, y ausencia de miedo a la pérdida. Y sobre todo, un sentimiento que, a medida de la experiencia de la Unidad, va a llevarles a un sentimiento de Plenitud que no depende de la relación, precisamente, ni depende de las circunstancias. Y menos aún de un Bien o de un Mal, porque ese Amor está, de manera resuelta, más allá de todo concepto de Bien y Mal. Ese Amor desencadena, no un placer, no una plenitud, sino más un sentimiento de Paz que puede, generalmente, confinar a una Alegría Interior, tal como UN AMIGO ya lo describió, por ejemplo, concerniente al Samadhi o la Paz Interior.



Existe también otra diferencia fundamental, es que este Amor se vive al Interior de Sí. No está vinculado a una proyección, de lo que sea, en este mundo. Este Amor tampoco es discriminante hacia un ser amado, un sujeto o un objeto, sino va a englobar, de manera cada vez más evidente y extensa, el conjunto de lo que podría llamarse la manifestación o la Creación. Cuanto más el Amor CRISTO se desplegará, más percibirán, íntimamente y de manera evidente, la ausencia de Fragmentación y la ausencia de separación, con relación al Amor. Lo que puede hacerles decir, entonces, que no aman, sino que se convirtieron en el Amor. En otras palabras, que no hay ya que buscar exteriormente la Completud, porque la Completud se encuentra al Interior de Sí mismo, y no depende ya de ninguna circunstancia exterior, de ningún miedo, ninguna proyección, y sobre todo de ninguna falta. Así, este Amor CRISTO va pues a saciar y a suprimir la Sed, como Él lo había dicho durante su vida. Así, este Amor va a regenerar, hasta cierto punto, de manera automática y permanente, desde que se instale, diría, a un determinado nivel.



Es ahí, que la mirada de la Conciencia va a cambiar profundamente. Porque no podrán hacer más distinción, por supuesto, entre un prójimo amado, y algo que podría, a priori, no concernirles. Serán entonces capaces de expresar, percibir, y de experimentar, la Vibración del mismo Amor, por una hormiga como por el ser más querido. Esto no es una visión del Espíritu, sino corresponde a la realidad de la Vibración, que se establece, entonces, bajo sus distintas formas, en lo que se llama la Corona Radiante del Corazón, el Chakra del Corazón (o la Lámpara del Corazón). Los distintos aspectos existentes, a ese nivel, que van desde la presión, la Vibración y la Corona Radiante o el Fuego del Corazón, no son más que los distintos modos de expresión de una intensidad, más o menos perfecta, del Amor CRISTO. Es ahí, por supuesto, que una revolución Interior se produce. Eso corresponde a eso que llamé el descubrimiento de la Autonomía, de la Libertad. Y sobre todo, la desaparición progresiva de la Fragmentación de la Conciencia, dónde la persona no está ya identifica simplemente, a esa pequeña persona. Dónde la persona vive una identificación más allá de la persona, puesto que se vuelve, en ese momento, capaz de ser tanto la hormiga, que el ser situado más lejos del planeta. La relación, en ese momento, no conoce más distancia. No es más una relación distanciada o separada, sino ella se establece en un proceso de Fusión y Libertad, bien preciso, expresándose a través de la Alegría, y sobre todo de la Vibración percibida, real y concretamente, en la zona torácica.



Es entonces, que una serie de elementos van a aparecer, pero dejaré al Arcángel ANAEL, después de mí, expresarse sobre los signos y las señales relativos a la Presencia del CRISTO y el Amor CRISTO. El Amor CRISTO no puede nunca apagarse, una vez que él ha nacido. La experiencia, incluso instantánea y temporal, va a traducirse en un recuerdo, que no es ya un recuerdo ni una memoria, sino un estado permanente, que vivifica en permanencia, al Ser. Que suprime toda distancia, que suprime la separación y mete al Ser en Fusión con el conjunto del Universo. El punto de vista de la Conciencia entonces ya no se limita al pequeño yo, sino se inscribe en el Ser, y no es ya Fragmentado, no es ya tributario de una localización, en el tiempo, en el espacio, o en este cuerpo. Todo se vive con la misma intensidad, con el mismo Amor, sin ninguna distinción, vinculada a la carne, vinculada con el amor humano. ¿Es que el amor humano, el ser amado, el sujeto o el objeto van a desaparecer? No. Pero, allí también, la relación vive una Transcendencia ya que no puede existir la menor diferencia, del Amor vivido y sobre todo Vibrado, puesto que este Amor se vive Interiormente, realmente, y no llevado al exterior. Es toda la diferencia. Entonces es, cuando vuestra mirada o vuestra Atención se vuelve hacia el ser amado, y la Vibración que es emitida por vuestro Corazón es la misma que cuando vuelven vuestra mirada o vuestra Atención sobre un árbol. No existe ya ninguna diferencia de Amor, no existe ya ninguna valorización del Amor, ya que todo se inscribe en el mismo Amor Vibral. Al nivel, donde ya experimentaron, en las distintas fases de activación del chakra del Corazón y la Corona Radiante del Corazón.



El Amor se sitúa a ese nivel. No se acompaña de ninguna emoción. No se acompaña de ningún movimiento. Y sobre todo de ninguna demanda, ya que el Amor se vive dentro del Corazón, no en una proyección, o en el hecho de llevar la Conciencia sobre un objeto amado fuera de sí, o un sujeto amado, o un ser amado al exterior. En definitiva, el Amor CRISTO es, sobre todo, el reconocimiento de Ser como entidad Crística, manifestando su propia Presencia a él mismo. Como lo dice el Arcángel URIEL, en ese momento, se establecen en la Presencia. Una serie de marcadores resultan evidentes para la Conciencia, haciéndoles descubrir un aspecto completamente desconocido, de lo que podía manifestarse o crearse, incluso en la relación humana de Amor, la más idílica o la más romántica.



Existe pues una revolución, y un cambio de paradigma total, en el paso del amor humano al Amor CRISTO. El Amor CRISTO libera. No va a pretender encerrar a quien sea, porque, precisamente, el Amor CRISTO es Libre. Y él acepta la Libertad del sujeto, del objeto o del ser amado. No hace ninguna diferencia y no requiere ninguna apropiación. Se basta a sí mismo, como Amor vivido en el Corazón. No tiene necesidad del objeto, porque el objeto ya está en Él. En ese momento, existe un proceso de Reunificación de la Conciencia, llamado Conciencia de la Unidad, haciendo que el ser humano tome, poco a poco o brutalmente, Conciencia que el conjunto del Universo está en él. Y que todo lo que es vivido, visto, o percibido exteriormente, no es más que una proyección de sus propias carencias. Entonces, en ese momento, el ser va expresar, a manifestar, el hecho de estar completo y Unificado. El Amor CRISTO no es otra cosa que la Completud y la Unificación, en la Verdad de la Luz Blanca. Sólo la Luz Blanca es capaz de conferir este estado de Paz, de serenidad, este estado de certeza Interior no dependiendo de ninguna circunstancia exterior. El Amor CRISTO no puede tener miedo nunca. Incluso si desaparece, eso sería más un momento, que ya se vivió, y lo que ya se vivió se inscribe en la Eternidad, y no puede nunca desaparecer en totalidad. Por supuesto, existen fluctuaciones de este Amor CRISTO, pudiendo ser, hasta cierto punto, modificado de manera temporal, por los afectos y por los traumatismos, o los sufrimientos de la vida ordinaria, en el amor humano.



Entonces, todo amor humano se opone al Amor CRISTO. Eso no quiere decir sin embargo, que es necesario separar el amor humano para vivir sólo el Amor CRISTO. Si no, eso sería, de nuevo, un encierro en una conciencia Ilusoria, llamada Luciferina. Un encerramiento de naturaleza, no cardíaca, pero sí ombligezca o egótica, correspondiendo por lo tanto a un encierro en la Ilusión de la Luz. La diferencia es esencial, ya que ella va a conferir al que vive realmente el Amor CRISTO, la capacidad de amarse, a Sí mismo, no para apropiarse, sino porque, realmente, la Conciencia incluye y vive la experiencia de que todo está en el Ser. No hay ya necesidad de proyectar lo que sea exteriormente. La Completud se establece por sí misma, por la Presencia del CRISTO Interiormente.



Estos pocos elementos están sobre todo destinados a acercarlos a una comprensión, definitiva e íntima, diría, del amor humano con relación al Amor CRISTO. Es obvio, una vez más, que no hay que rechazar el amor humano, sino vivir el Amor CRISTO. Es entonces que, constatarán que el amor humano será, enteramente, transformado por la Luz CRISTO y la Vibración CRISTO. Permitiéndoles liberarse, y liberar al otro, de una relación que podía estar, hasta ahora, basado en el miedo, en la falta, en la carne, o en una necesidad cualquiera que sea (sexual, emocional o sensual). Descubrir el Amor CRISTO, es vivir la Plenitud. Es vivir la ausencia del tormento de la falta. Es vivir por fin la Paz. Es vivir por fin la Completud. Es vivir, en fin; la certeza del establecimiento del Corazón.



Todo esto está realizado por el despliegue de una serie de nuevas frecuencias. Eso se les explicó detenidamente, desde hace muchos años. No volveré sobre eso, sino sepan, simplemente, que se puede decir que el fundamento del amor, en la personalidad es, por supuesto, el primero chakra. Basado en la sangre, basada en la sexualidad, basado en la seducción, en la apropiación, y en la necesidad de identificación. El Amor CRISTO; él se establece, exclusivamente en el Corazón. Y su Cimiento, por supuesto, es la Perta Estrecha, llamada el Punto OD. Este Nuevo Cimiento es el Cimiento del Amor que permite establecer la Vida, no en el cuerpo de personalidad, sino en el Cuerpo del Amor o Cuerpo de Êtreté. El amor de la personalidad siempre se basará en una determinada forma de opacidad, ya que incluso en la relación más auténtica, existe siempre zonas de Sombra. No porque estas zonas de Sombra quieran ocultarse del uno u otro de los personajes, sino forma parte integrante de la historia, vinculada a lo que ha sido vivido por la persona desde su nacimiento, en esta encarnación (sin hablar de su karma, sin hablar de las heridas más antiguas, o de heridas más arquetípicas). Entonces el Amor CRISTO toma su Asiento en la Puerta Estrecha. El Amor CRISTO no toma nacimiento y no se apoya ya, en cierto modo, en cualquier falta, cualquier deseo vinculado a chakras llamados Muladhara , Swadhistana o chakra Manipura (ndr: 1ro, 2do. y 3er. chakras). Las Cimientos de Anahata (ndr: chakra del Corazón) son el Punto OD. Es por lo tanto la Puerta Estrecha, es el momento en que la personalidad no tiene ya nada que reivindicar, incluso en el amor humano.



Por supuesto, el tiempo que viven se hace por el despliegue de la Luz CRISTO, realizado por MÉTATRON. Eso es, exactamente, lo que les está pasando a ustedes. Está, exactamente, invadiendo vuestra Conciencia, cada uno a su ritmo. Permitiéndoles inicialmente experimentar, y vivir este Amor CRISTO, más allá del amor humano, sin por lo tanto rechazar el amor humano, sino trascendiéndolo, totalmente al iluminarlo. Es entonces, que las zonas opacas del amor, vinculadas con la personalidad, se convierten en zonas de Transparencia total. En efecto, el Amor de la Unidad no puede existir en opacidad, y no puede volverse, radiante, que cuando existe la Transparencia total. Tengan claro que la Transparencia de la que hablo no es una transparencia de ideas, una transparencia de palabras, una transparencia de intención. Es la propia Transparencia del Corazón, que va a permitir establecer una relación, por el hecho mismo de la Transparencia, dónde nada puede detenerse, nada puede bloquearse, dónde nada puede apropiarse. El amor humano es, efectivamente, y en definitiva, una forma de apropiación. El Amor CRISTO es, en definitiva, una restitución. Allí está toda la diferencia del sentido del Amor. El amor humano es pues una proyección hacia el exterior, del objeto de su deseo o su amor. El Amor CRISTO es pues una ausencia total de proyección puesto que, la Conciencia ve que ella es entera, por sí sola, pero que en este “ella, sola” está contenido el conjunto de los Universos, de los Mundos y las Creaciones, de los sujetos, de los objetos y los seres amados o no amados.



Esta revolución de la Conciencia es de verdad el Pasaje de la estrecha Puerta. Este Pasaje de la estrecha Puerta, una vez que los horrores de Lucifer y Ahriman se trasciendan, permite no vivir ya el miedo a la falta, y no vivir más la menor proyección en un futuro. Pero permite y estabiliza al ser en su Conciencia de Momento Presente. El Amor no puede existir sino en el Presente. El Amor CRISTO no puede existir en cualquier proyección en un futuro, y aún menos con el peso de un pasado. Por otra parte, el Amor CRISTO sólo puede estar presente si ustedes mismos se instalan en el Presente, es decir, en Vuestra Presencia y en la Vibración. Así pues, va a ser cada vez más fácil tomar, experimentar, y de vivir, la diferencia fundamental existiendo entre el amor humano y el Amor CRISTO. Esto se conecta directamente a la llegada de la Luz Blanca, completamente, en este mundo. Traduciéndose, así, más allá de lo que acabo de expresar con relación a la Conciencia, por señales, por testigos (por síntomas, si prefieren) muy precisos, que les desarrollará posteriormente después de mí, el Arcángel ANAEL.



He aquí las generalidades que tenía que expresar. Esto, por supuesto, ustedes lo comprendieron, corresponde a los Senderos llamados OD a AQUÍ, y KI-RIS-TI a CLARIDAD (ndr: ver en nuestro la rúbrica “Protocolos que deben practicarse - Reconstrucción del Cuerpo de Êtreté”). Es lo que hace el vínculo, y lo que Trasciende, que se sitúa a nivel del Sacro, es decir, en el nivel que corresponde al primer chakra; con el Corazón. Por una parte, por la Puerta Estrecha, OD. De otra parte, por el Punto KI-RIS-TI, situado entre los omóplatos, y en el nudo que cerca lo que se llama el Chakra del Corazón, en su parte posterior. Y por otra parte, los Puntos CLARIDAD y AQUÍ, que ellos corresponden, a una Transcendencia del Sacro, a una Transcendencia de lo que verán, que es llamado HIC y REPULSIÓN. Eso se explicará en algunos días. Entonces, pueden ver que a través de esta conexión, que se establece al Interior del ser, entre la zona torácica (OD y KI-RIS-TI) y la zona del Sacro (CLARIDAD e HIC y AQUÍ -), ustedes van a poder, literalmente, trascender los afectos, superar los vínculos del amor humano, en una forma de Amor mucho Más libre y mucho más vasto. Dónde nunca, jamás tendrán sed.



El Amor CRISTO va a colmarlos. Va a suprimir, en ustedes, toda falta. Esta falta, que ha sido iniciada por la falsificación de Ahriman y Lucifer, encerrándolos en esta falta, por supuesto, y haciéndoles llamar amor a esta carencia. Allí está toda la sutileza del amor humano, en su desviación, de alguna manera, también en su nobleza. Ya que es a través del amor humano, que el ser humano va desgraciadamente ( a través de sufrimientos y pérdidas, que yo mismo viví durante mi última vida, extremadamente intensos) a desembocar en el Amor CRISTO. El sufrimiento no debe pues autoimponerse, lejos de eso, pero llega, un día u otro, sobre el camino. No hay otras posibilidades que de vivir esta Crucifixión, con el fin de penetrar, enteramente, el Amor CRISTO. Pero retengan que no son ustedes quienes desencadenan, por su propia voluntad, esta Crucifixión, sino que ésta se desencadena ahora a nivel global y colectivo, de la humanidad, con el fin de hacerles penetrar, enteramente, en la Luz CRISTO.



Queda pues por asimilar, no tanto a nivel mental, sino más a nivel Vibratorio, lo que dije. Las Senderos han estado allí para eso, y están allí para eso. Eso forma parte de las últimas enseñanzas que les comunicamos. Permitiéndoles, despojarse, para ir a lo esencial, es decir, a la Vibración CRISTO, al Amor CRISTO. Es esa vuelta que, hoy, está en marcha. Y todo sufrimiento que pueda existir no es más que el reflejo, finalmente, de vuestra dificultad, mayor o menor (que todos vivimos), a Abandonarse al CRISTO. Pero si dan un paso hacia él, él dará tres hacia ustedes. Ya que si lo acogen en Unidad y en Verdad, entonces, ahí Él los colmará y satisfará. Y eso no es exterior a ustedes. Este no es un salvador exterior a ustedes. Sino un estado de Conciencia Interior a manifestar a concretar a Revelar y a develar en totalidad. Entonces, sólo deben pasar la Puerta Estrecha de la Crucifixión, para Resucitar a lo que ustedes Son en Verdad, más allá de los afectos, de las emociones, más allá de las convicciones de esta mundo, para penetrar Vuestro Reino, que no es de este mundo, como Él se los había dicho. Les corresponde a ustedes descubrir y experimentar. Ya que a ese nivel, no existirá, ningún apalabra que será capaz de hacerles adherir. Ya que no se trata de adherir, sino de vivir, eso en Verdad por la Vibración.



El Amor CRISTO es una Luz: la Luz Blanca. El Amor CRISTO es una Vibración: el Fuego del Corazón y el Fuego del Espíritu, poniendo fin al fuego de las pasiones, al fuego de los impulsos del alma y del cuerpo (llamado fuego eléctrico). La Transcendencia del fuego del ego (ese es su otro nombre) les permite vivir, enteramente, el Fuego del Espíritu. Pero estos dos fuegos no pueden coexistir. El fuego del ego es lo que los arrastra hacia más deseos, más pasiones, más necesidades. El Fuego del Espíritu, a través de CRISTO, es lo que les conduce a Completarse, a una ausencia de necesidades, a una ausencia de deseos. Es eso que siempre han expresado los místicos, en todas las tradiciones. En la actualidad, van a encontrar, y a vivir, la mística. Lo místico viene a ustedes, con el fin de hacerlos salir de las Ilusiones, si tal es vuestro Abandono.



He aquí los algunos elementos que deseaba darles. Si existen, mis Hermanos y mis Hermanas, interrogaciones con relación a eso, entonces quiero bien completar lo que dije, y les escucho con gran placer. Comprendan bien, mientras que reflexionan, que no tienen que privarse de un amor humano, de ser querido, del objeto o el sujeto ya que toda privación aleja a ustedes aún más de Amor CRISTO. Pero es de una Transcendencia que se trata, y no de una eliminación o de una erradicación. Es modificar las normas y los cuadros del Amor, y vivir la experiencia. Pero no es renunciar (al amor, sino renunciar a algunas formas de posesión) que les permite encontrar el Amor CRISTO. Nunca no se les ha pedido renunciar a lo que sea. Ya que la renuncia, introducida en la personalidad, por la personalidad, será siempre una violencia hecha al alma, que no permitirá nunca encontrar el Espíritu. Es la Transcendencia del Espíritu, que permite sobrepasar y trascender, por la propia Luz y su Inteligencia, la mayoría de los apegos, cualquiera que sean.



Pregunta: ¿Eso significa que no habría más intercambios de ternura por el cuerpo, o que este espacio corporal es Trascendido por la Vibración?

Querida Hermana, la cuestión no se plantea. La ternura, lógica y humana, incluso en el respeto de cada uno, significa, por supuesto, una necesidad. Así como la necesidad de ser masajeado, así como existe una necesidad de comer. Eso forma parte de las necesidades llamadas fisiológicas, eso ya se explicó. Pero constatarán por ustedes mismos que, cuando el Amor CRISTO los invade, el conjunto de estas necesidades tiende a reducirse, o incluso a desaparecer. Eso no es una voluntad de la personalidad, sino una Transcendencia. No tienen que manifestar, por vuestra voluntad, de suprimir, de alguna manera, una necesidad, cualquiera que sea. Ya que eso sería un error fundamental. Es la Inteligencia de la Luz, en la Luz CRISTO, del Amor CRISTO, que va a Transmutar, y Trascender, algunas formas de necesidades, que no son las mismas para cada uno. No hay nada que rechazar en el Amor CRISTO, hay que integrarlo todo, ya que todo es integrante.



Pregunta: ¿Podría dar un ejemplo de Transcendencia del amor humano?

El Transcendencia del amor humano, en general, va a salir, simplemente, de un proceso de personalización. ¿Qué es el proceso de personalización? Es decir, está claro que comprenden que el tipo de amor, y la manifestación de amor que dan, a un niño, a su cónyuge, y a un objeto, no se expresan de la misma forma. Existe pues un proceso de personalización. En el Amor CRISTO, no puede existir más personalización. El mismo Amor se expresa para el conjunto de la Creación. Ya que se vive, en ese momento ( más allá de un mecanismo intelectual, pero realmente en la experiencia de la Conciencia), donde no existe separación entre la brizna de hierba, el ser amado, y ustedes. Es eso, que deben vivir y descubrir, en lo que viene a ustedes. Ya que, en definitiva, es siempre la personalidad y el ego que buscan construir (debido a los miedos y los vacíos) un deseo bien lógico inscrito, efectivamente, dentro de la célula misma y del cerebro humano, y en las precipitaciones que calificaría de Ahrimanianas y Luciferinas: esta necesidad compulsiva del ser humano de amar alguna cosa exterior a él y de manera personal. El amor humano es pues una personalización. El Transcendencia del amor humano, que desemboca en el Amor CRISTO, es una despersonalización. De Sí mismo como del otro. De Sí como del sujeto. De Sí como del objeto.



Pregunta: ¿Por qué estos Estados de despersonalización no duran cuándo uno los vive?

Eso se expresó en numerosas ocasiones. El mecanismo de instalación de la Conciencia CRISTO está tan distante, a Nivel Vibratorio, de la conciencia de la personalidad, que el fuego del ego es sustituido, progresivamente, por el Fuego del Espíritu. Algo debe apagarse, mientras que otro algo se enciende. Este proceso se hace por etapas. Eso se les explicó largamente. Es muy raro que este proceso, incluso inicial, que toma el conjunto de la Conciencia, pueda establecerse, enteramente, a partir del primer momento. Y eso, sobre todo teniendo en cuenta si avanzaron en edad, en esta encarnación. Si observan la historia de algunos místicos, se darán cuenta que vivieron su Revelación de la Unidad, y el acceso a la Conciencia CRISTO, en general, muy jóvenes. Porque hasta ese momento, los cuadros, los distintos cuadros de la personalidad, no son tan fijos (también construidos, si prefieren) que los que están establecidos en la madurez.



Es en el sentido que siempre lo hemos dicho, unos y otros, de nunca preocuparse para los niños. Ya que no teniendo la estructuración mental necesaria, para ellos, el proceso de la Conciencia Crística es, hasta cierto punto, innato y natural. Lo que no es el caso cuando el fuego del ego se ha desarrollado. El fuego del ego se desarrolla en dos fases: la primera fase (que es la fase Ahrimaniana) que aparece a 7 años: es la constitución de lo que se llama el Cuerpo Etérico. Y luego, en una segunda fase, a 14 años, con la constitución del Cuerpo Astral que se cierra completamente, a 21 años, con la constitución del Cuerpo Mental. Antes de 21 años, es mucho más fácil, hoy como antes, vivir la Conciencia CRISTO, que más allá de esta edad.



No tenemos más preguntas, le damos las gracias.

Mis Hermanos y Hermanas, rindo Gracia por vuestra escucha benévola y por nuestro intercambio. Les doy la Paz de la Luz, todo mi Amor, y les digo ciertamente hasta muy pronto para otro intercambio, con el Amor y para el Amor. Hasta pronto.



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